Motivos para creer

Se ha hecho de rogar, pero ya está aquí otra vez. Desde Tribuna Naranco, Gabriel Gallego escribe con una mirada mucho más optimista que hace poco más de un mes

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Gallego Opinion 2
Mié, 05/01/2022 - 17:28

Se acabó el 2021 para el Real Oviedo. Un año tristemente señalado por el fallecimiento, en el mes de mayo, del director deportivo por aquel entonces, Francesc Arnau. Siete días después de aquel trágico día, el conjunto de Ziganda finalizaba decimotercero la liga, colofón a una temporada gris en la que los azules, un año más, miraron más para abajo que para arriba.

Llegó el verano y la ilusión afloró en la capital del Principado. La llegada de Rubén Reyes para liderar la dirección deportiva y la renovación de Ziganda en el banquillo - la mayoría del oviedisimo avalaba esta decisión - fue la antesala de una batería de fichajes que la afición azul encajó con optimismo. No se equivocaron.

El Oviedo es un equipo armado, seguro de por dónde pisa. Quizás no sea un equipo brillante, pero es predecible. Y eso se evidencia en sus números. Los azules son el equipo que menos partidos ha perdido hasta entonces - cuatro - junto a Eibar y Almería, que ahora mismo ocupan plazas de ascenso directo. El Oviedo es, a su vez, el tercer equipo que menos goles encaja (19). David Costas y Dani Calvo, los centrales indiscutibles hasta el momento, tienen buena culpa de ello. También Joan Femenías, cuya regularidad le hace ser el dueño sin sucesor de la portería.

Mismos casos son los de Jimmy y Brugman en el centro del campo, quienes están demostrando un nivel altísimo de rendimiento y acoplamiento. Sobre todo el canterano, cuya madurez le ha permitido alcanzar su pico de forma desde que ha irrumpido el fútbol profesional, al mismo tiempo que porta sin complejos el brazalete. Sin embargo, las últimas actuaciones de Luismi han sembrado las dudas en Ziganda para decidir qué dos nombres ocupan el doble pivote de un 4-4-2 difícilmente modificable. Bendito problema para el técnico navarro.

En ataque aún hay asignaturas pendientes. El buen nivel mostrado hasta el momento por jugadores como Borja Bastón, Viti y Borja Sánchez, o incluso Obeng, contrasta con el de otros jugadores como Jirka, Sangalli o Pombo de los que todavía se espera más. El aprovechamiento de oportunidades parece clave en estos casos, extensible también a Joni Montiel. Tiempo tienen por delante y de calidad se ve que no van escasos. Aquí no sobra nadie.

Con todo ello, Oviedo respira un aroma distinto al de temporadas pasadas. Una mezcla entre esperanza y prudencia. Los números no son para tirar cohetes, pero lo visto hasta el momento invita a pensar que este año es posible pelear por todo. Motivos para creer no faltan.