De Javi Fuego a Rafel Sastre: Las bandas sonoras del fútbol

No solo han triunfado en el terreno de juego, si no que Sastre, Javi Fuego, Pedro Díaz y Borja Valle han encontrado en la música otro escenario para desconectar

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músicos
Los protagonistas con sus instrumentos.

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Escucha el reportaje de los músicos futbolistas en `No todo es Fútbol´

Vie, 20/03/2026 - 16:10

El deporte y la música, dos espectáculos que han estado unidos desde su nacimiento, uno al lado del otro. Y juntos se convierten, para muchos, en una forma de vida.

Tenemos grandes ejemplos de músicos deportistas en nuestra región. Ejemplos que han quedado claros en un reportaje emitido en el programa ‘No todo es Fútbol’ de Radio Marca Asturias.

Tocan el bajo, afinan con acordes del bombardino, emocionan con el piano e incluso se animan a ser la voz de un grupo. Son las otras aficiones de quienes saborean y saborearon triunfos en el fútbol y que también reciben aplausos cuando se suben a un escenario. Rafel Sastre, Javi fuego, Borja Valle o Pedro Díaz son algunos de estos deportistas con ritmo.

El gran capitán Rafel Sastre deleitaba a sus compañeros del Sporting en el terreno de juego, pero pocos le hacían caso en las concentraciones cuando se ponía a tocar la guitarra. “Siempre me la llevaba, pero a mis compañeros no les interesaba mucho. Al único, a Mate Bilic”. Fueron muchas las aventuras de Sastre y su guitarra en los pasillos de Mareo tocando algún punteo antes de dormir.

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SASTRE

 

Este mallorquí, que hoy en día se ocupa del negocio familiar de una panadería en Baleares, tocó en varios locales de Gijón con su grupo Vuit. “En el Sporting los entrenos solían ser por la mañana, así que aprovechábamos las tardes para ensayar”. Vuit, una palabra catalana, que significa ocho. “Era el número de integrantes que necesitábamos en el grupo para poder inscribirse en el censo del Ayuntamiento de Gijón y así se quedó”, recuerda el gran capitán.

Todo depende de las cualidades que tengas en el fútbol y en la música a la hora de triunfar. Ante esta reflexión, el exrojiblanco lo tiene claro: “Yo no tengo muy buen oído y he tenido que echar horas para defenderme en la música, pero el fútbol desde que nací está conmigo… Aunque es más difícil tocar la guitarra. Y eso que yo era malo jugando”.

Una afición, la de Sastre, desconocida por muchos compañeros de equipo y también su nerviosismo a la hora de subirse a un escenario. “No tiene nada que ver a cuando jugaba, ya que éramos 22 tíos y en la música eres tú solo con la guitarra”, bromea. “Aunque recuerdo que era una manera de evadirme de los problemas diarios”.

A la guitarra de Sastre le podría haber acompañado la voz del jugador de la Ponfe, Borja Valle, quien formó parte de la plantilla del Real Oviedo hace unos años y que en pleno Tartiere se animó a cantar un tema de Bustamante. También lo hizo ante 3.000 personas el día del ascenso con el `México lindo y querido´.  “Estaba Arturo Elías de aquella en el club y andábamos cantando rancheras toda la temporada y en el ascenso me vine arriba, canté unos temas y lo disfruté con todos los oviedistas”, recuerda.

Una pasión que comenzó desde pequeño con su mp3 y con canciones de Fito, aunque después se fue intensificando la cosa. “Tengo el recuerdo de ponerme a cantar sus canciones y luego todo fue un poco más serio. Con 15 años monté con unos amigos una orquesta. Íbamos por lo pueblos del Bierzo y tocábamos en las verbenas. Hasta que a los 17 años empecé en serio en el fútbol y lo dejé. Ahora queda para la ducha”, recuerda entre risas. Y ahora no pasa un día donde la música no esté presente en su vida. 

Dos temporadas y media estuvo Borja Valle en el Oviedo, algo más estuvo Pedro Díaz en el Sporting. Fue precisamente en la última etapa en Gijón, del jugador del Rayo Vallecano, cuando comenzó a tomarse más enserio las clases de piano. Un instrumento que le inculcó su abuela desde que era bien pequeño. “En casa de mis padres hay un piano de ella. Un día dije voy a aprender y hasta hoy”.

Poco a poco el amor por la música y el piano fue creciendo para Pedro Díaz y en cada una de las concentraciones en las que hay un piano, no le deja escapar. “Es una de las cosas que tiene de bonitas la música, que si aprendes a tocar algo puedes hacer disfrutar a la gente. De hecho, siempre que voy a un hotel miro si hay piano”.

Una pasión por la música que se la quiere inculcar Javi Fuego, exjugador del Sporting, a sus hijos. Sigue formando parte de la banda de Pola de Siero. La música para Fuego es muy grande. “Mi padre siempre quiso que jugara a fútbol y mi madre que hiciera solfeo. Tenía que compensar a los dos”. Y parece que el sueño de sus progenitores se cumplió. Fuego jugó en Primera División y a los nueve años descubrió el bombardino.

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JAVI FUEGO

 

“Entiendo que en los dos trabajos la exigencia es máxima y para destacar las oposiciones son muy duras tanto en la música como en el fútbol, porque es difícil llegar a un nivel alto”, destaca el poleso.

La música y el deporte, dos grandes pasiones para estos hombres que han podido disfrutar en su vida de lo que más les gusta.  Dos profesiones con las que han aprendido algo grande. Sin duda, se han convertido en las bandas sonoras del fútbol.