El último servicio (prometedor) de Gerardo García
El exjefe del departamento de scout fue el primero en interesarse por la situación de Antonio Casas, que ayer firmó un estreno goleador ilusionante
RSG.
La jugada de Otero, la forma en la se va en carrera de un primer defensor, su 'picadita' de después para regatear al segundo y la asistencia a Antonio Casas. Para ejecutar, el amago del cordobés con recorte y la definición final. El 1-2 fue un golazo que muestra la pegada y capacidad en ataque que puede tener este equipo cuando tiene espacios. Para el Casas fue su estreno goleador. Para el Sporting de Gijón la confirmación de que, en condiciones normales, el '17' rojiblanco bien podría llevar el '9'.
El delantero viene siendo el mayor quebradero de cabeza del mercado del Sporting. Y no solo desde la llegada de Orlegi, sino que también en los varios de los últimos años de la etapa de Javier Fernández. También lo fue este verano tras la salida de Dubasin. La venta del hoy jugador de Osasuna no entraba dentro de los planes, así como tampoco la incorporación de otro '9' tras el regreso de Andrés Ferrari. Sin embargo, el mercado termina siendo impredecible.
Fue así como surgió el fichaje de Antonio Casas. Y no fue la primera opción. Su nombre sí que estaba encima de la mesa, pero en un primer momento no se consideró su posibilidad por varios motivos. Para empezar, se trataba de un jugador con un salario casi prohibitivo y, por si fuera poco, su situación con el Venezia apuntaba a resolverse con el mercado bien avanzado. Por eso el club optó por intentar antes la llegada jugadores como Zakaria Eddahchouri, Stoichkov o Álex Forés.
Por el primero de ellos no hubo opción real ante las altas pretensiones del Deportivo de la Coruña. El segundo fue un ofrecimiento que se valoró y se negoció sin éxito, mientras que por el último hubo mucho optimismo. Tanto que incluso el presidente Pepe Riestra compartió públicamente su sensación de que aceptaría la propuesta rojiblanca. Un día después Killer Asturias desveló en exclusiva que el delantero había rechazado al Sporting para jugar en el Burgos.
Así que al conjunto gijonés no le quedó otra que replantearse su gestión. Fue en ese momento cuando Gerardo García descolgó de nuevo el teléfono para rescatar la alternativa de Antonio Casas. Su fichaje fue una propuesta del gijonés y de su mano derecha Fredi Lobeiras. Había que tener paciencia, por lo que las partes interesadas asumieron que la espera merecía la pena. El cordobés quería jugar en el Sporting y para el club ya era su candidato número uno. Pasados unos días, tras la insistencia de su entorno, el Venezia reoriento sus planes, aceptó que no jugase en otro equipo en Italia y concluyó que su salida debía hacerse a través de una cesión.
En esa fase la de operación, que fue destapada por este medio digital, ya había entrado Salomón Behar. El 'trade', que ahora ha asumido más labores, ya había hecho el encaje de números para hacer posible su incorporación. Una negociación que no fue sencilla y en la que también intervino el agente Enrique Rosado, maniobrando con éxito para que desde Italia se aceptaran las condiciones. Además, como buen 'killer', el futbolista remató el acuerdo perdonando parte de su alto salario. Eso sí, los detalles de la opción de compra demoraron la firma de los contratos.
Ahora, y ante su prometedor estreno goleador, se da la circunstancia que el último fichaje de Gerardo García puede ser el que definitivamente termine con la eterna necesidad de un delantero. Desde Djuka en la campaña 2021-22 el equipo asturiano ha carecido de un '9' puro goleador.