De Bretones a Rahim: El salto del Oviedo en el mercado
La salida del nigerino al Bolonia culmina una secuencia casi perfecta en el lateral izquierdo, una posición que ha generado 6,3 millones de euros en apenas dos veranos
LUIS MANSO
El Real Oviedo ha encontrado en el lateral izquierdo una de sus grandes fuentes de crecimiento en el mercado. La venta de Rahim Alhassane al Bolonia por 3,5 millones de euros pone el broche a una operación que comenzó hace justo dos veranos, cuando el conjunto azul traspasó a Abel Bretones a Osasuna por 2,8 millones de euros. Dos ventas de peso, dos destinos en la máxima categoría y un denominador común; ambas reflejan la capacidad del club para generar patrimonio deportivo y económico.
La historia comenzó en el verano de 2024. Después de consolidarse como titular en Segunda división y superar los 80 partidos con la camiseta azul, Abel Bretones puso rumbo a Osasuna. Su salida obligaba al Real Oviedo a encontrar un sustituto de garantías para una posición especialmente sensible. La apuesta fue Rahim Alhassane, fichado desde el Recreativo de Huelva por 450.000 euros, una incorporación que en aquel momento despertó expectación, pero también dudas por la responsabilidad que suponía reemplazar a uno de los jugadores más destacados de la plantilla.
El tiempo terminó dando la razón a la dirección deportiva. Rahim no solo asumió el relevo con naturalidad, sino que fue creciendo hasta convertirse en una pieza importante del equipo. Su velocidad, profundidad y capacidad física le permitieron asentarse en el once y ser uno de los futbolistas con más participación tanto en la temporada del ascenso como en el regreso del Real Oviedo a Primera división. Ese rendimiento despertó el interés de varios clubes europeos hasta desembocar en su traspaso al Bolonia.
La operación deja una importante plusvalía para el conjunto azul. Apenas dos años después de invertir 450.000 euros en su fichaje, el Real Oviedo cierra su venta por 3,5 millones, aunque el Recreativo de Huelva percibirá el 20% de la cantidad acordada entre ambos clubes. Un negocio que vuelve a poner de manifiesto la capacidad del club para detectar talento, desarrollarlo y multiplicar su valor en el mercado.
Más allá de las cifras, el paralelismo entre ambos casos explica la evolución que ha vivido la entidad en los últimos años. Bretones fue el ejemplo del talento formado y potenciado en casa. Rahim representa el acierto en la captación y la revalorización de un futbolista llegado desde otra categoría. Dos caminos distintos con un mismo resultado, importantes ingresos para el club.
En apenas dos veranos, el Real Oviedo ha ingresado 6,3 millones de euros por sus dos últimos laterales izquierdos titulares. Una secuencia que va mucho más allá de una casualidad y que evidencia que el crecimiento del proyecto no solo se mide en resultados deportivos, sino también en la capacidad para convertir el rendimiento sobre el césped en patrimonio para el futuro.