Del Tartiere de Primera al Tartiere del ascenso
El Oviedo no logró sostener la categoría pese al apoyo masivo de su afición, pero los primeros datos de la nueva campaña de abonados evidencian que el sueño del regreso ya está en marcha
La Liga
El descenso del Real Oviedo ha dejado heridas. Deportivas, emocionales y también históricas. Apenas un año después de celebrar el regreso a Primera división, el conjunto azul vuelve a encontrarse en Segunda. Sin embargo, hay una diferencia fundamental respecto a otras caídas del pasado, esta vez el club no ha perdido a su gente.
El Carlos Tartiere fue uno de los grandes protagonistas de la temporada. Los datos de abonados hablan por sí solos. El Oviedo alcanzó los 26.400 socios durante su regreso a la máxima categoría, una cifra récord en la historia de la entidad. La ilusión del ascenso se trasladó a las gradas y el estadio volvió a convertirse en uno de los escenarios más imponentes del fútbol español.
Los resultados, sin embargo, no acompañaron. El conjunto azul cerró la temporada como local con cuatro victorias, siete empates y ocho derrotas. Apenas nueve goles a favor y dieciocho en contra en el Tartiere reflejan las dificultades que tuvo el equipo para hacerse fuerte en casa. Una realidad muy diferente a la vivida apenas un año antes.
En la temporada del ascenso, el estadio ovetense fue uno de los grandes pilares del equipo. El Oviedo sumó catorce victorias, tres empates y solo cuatro derrotas ante su afición. Además, anotó 34 goles y encajó únicamente 20. Aquel Tartiere transmitía sensación de fortaleza. Los rivales sabían que puntuar en Oviedo era una misión complicada. En Primera, en cambio, esa condición de fortín desapareció.
Pero si algo ha demostrado esta afición es que su compromiso va mucho más allá de una categoría. Apenas 48 horas después del lanzamiento de la campaña de abonados para la temporada 2026/27, el club ya había registrado 6.512 renovaciones. Un dato incluso superior al que se produjo el verano pasado tras el ascenso a Primera división, cuando en el mismo periodo se habían formalizado algo más de 5.000 carnés.
La respuesta de la grada lanza un mensaje inequívoco al club. El golpe ha sido duro, pero la ilusión sigue intacta. Los fichajes ya anunciados de Youness Lachhab, Pablo Sáenz y Jacobo González evidencian que la entidad trabaja con la intención de construir un proyecto competitivo desde el primer día. Ahora le tocará al nuevo entrenador dar forma a un equipo capaz de volver a engancharse a esa energía que tantas veces empujó al Oviedo durante los últimos años.
El reto del próximo curso no será únicamente ganar partidos. Será recuperar aquella sensación de fortaleza que convirtió el Carlos Tartiere en una de las grandes armas del ascenso. El Oviedo regresa a Segunda, sí. Pero lo hace acompañado por una masa social que ha demostrado que sigue creyendo. Y si algo enseña la historia reciente del club es que los grandes éxitos siempre empiezan cuando el Tartiere vuelve a empujar en la misma dirección.