¡¡Doblete para la historia!!: Benjamín Noval toca el cielo en Montreal

El ciclista asturiano se convierte en campeón del mundo junior en ruta tras dejar otra exhibición para el recuerdo y se lleva de Canadá los dos maillots arco iris

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Benja
Benjamín Noval celebra la victoria en el Mundial de ruta celebrado en Canadá
Jue, 24/09/2026 - 23:05

Cuando llegó al mundo un 7 de octubre de 2008, el nombre de Benjamín Noval ya llevaba tiempo resonando en el argot ciclista. Lo hacía por las hazañas de su progenitor, gregario de lujo que se curtía el lomo en cada vuelta en defensa de nombres como Lance Armstrong o Alberto Contador. El relevo generacional está llamado a situar el nombre y apellido familiar en lo más alto del mundo del ciclismo dentro de unos años. Para ilusionarse lo visto en Montreal, donde Benjamín Noval Suárez se acaba de proclamar campeón del mundo junior en ruta. Dos días después de calzarse el arco iris en contrarreloj. El mundo a sus pies. 

Ya lo avisaba tras colgarse al cuello la medalla de campeón del mundo junior en la crono. “Vamos a por el doblete”. Una hazaña que había conseguido en 2018 un tal Remco Evenepoel y que pocos parecían capaces a imitar. Pero el plan estaba trazado. Un exigente trazado a 134 kilómetros de distancia en un circuito de 10 vueltas con rampas de altura que rompía el pelotón a los primeros compases. Controlando todo el ritmo, un Benjamín Noval bien posicionado para manejar la carrera junto al resto de españoles. 

Aitor Martínez se convertía en el escudero de lujo para Benjamín Noval, mientras un trío en cabeza abría hueco. A falta de 65 kilómetros, el primer fogonazo del asturiano rompía el pelotón. Quedarían más. El ritmo del lavianés acercaba distancias con la cabeza de carrera, pero todavía le quedaría por apretar para asomar la bicicleta al grupo de escapados. Metro a metro, fogonazo a fogonazo, Noval fue recortando distancias. Hasta que alcanzó el liderato y comenzaron los relevos. No sin disputas con el equipo italiano, poco generoso en los esfuerzos. Llegaría la ‘vendetta’. 

A dos vueltas del final y con el paso por meta a la vista, Benjamín Noval lanzó su mejor truco. Antes de afrontar una de las rampas más duras del circuito, el lavianés lanzó el fogonazo definitivo para escaparse en solitario a 26 kilómetros de meta. Nadie le pudo seguir y los 14 segundos que abrió de primeras empezaban a dibujar el escenario más idílico. Por delante, una batalla contra él mismo. Las caras hablaban por sí solas. La solvencia de Benjamín Noval, el gesto desfallecido de los franceses que eran incapaces de seguir la cadencia que imponía el asturiano. 

En solitario, con solvencia. Como lleva haciendo toda la semana en Montreal. Benjamín Noval alzó los brazos para celebrar un hito histórico para el ciclismo español. El futuro dictará de lo que es capaz de conseguir el “hijo de Benja”. Pero lo conseguido en este 24 de septiembre de 2026 pasa a situarse a la altura de las grandes gestas del deporte regional. En Montreal, como si fuera en Laviana, Benjamín Noval Suárez se puso el mundo por montera. Una montera arco iris. 

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