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CABAL

El gran debe de Almada

Santi Cazorla apenas ha disputado siete minutos desde la llegada del técnico uruguayo, una ausencia difícil de explicar en partidos que pedían pausa, control y lectura del juego

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Santi Cazorla
Lun, 19/01/2026 - 18:04

Hay decisiones que no se explican por un error puntual, sino por una ausencia repetida. Y en el arranque de la etapa de Guillermo Almada al frente del Real Oviedo, una de ellas empieza a adquirir forma de debate, el papel de Santi Cazorla.

Los números son tan claros como difíciles de ignorar. Desde la llegada del técnico uruguayo, Cazorla solo ha disputado siete minutos, y fue en el primero de los cuatro encuentros dirigidos por Almada, ante el Celta de Vigo (0-0) en el Carlos Tartiere. A partir de ahí, silencio absoluto, ni un solo minuto en el empate a domicilio ante el Alavés, ni en el 1-1 frente al Real Betis, ni en la derrota por 3-2 ante Osasuna en El Sadar.

El contexto de esos partidos añade peso al debate. Especialmente en los dos últimos, el Oviedo se movió en escenarios de ida y vuelta, con tramos descontrolados y fases en las que el equipo necesitaba pausa, lectura y manejo de los tiempos. Justo el terreno donde Cazorla ha construido una carrera excepcional. Y, sin embargo, no fue una opción.

Al ser preguntado por su situación, Almada ha insistido en varias ocasiones en que cuenta con el capitán azul. El discurso ha sido constante, pero la traducción en decisiones no ha llegado. No se trata de una ausencia por lesión ni de una cuestión disciplinaria. Tampoco de jerarquía, hablamos del futbolista con mayor peso simbólico y futbolístico de la plantilla. Es, simplemente, una decisión técnica.

Y ahí aparece el matiz clave. No se trata de nostalgia ni de romanticismo. Se trata de recursos. De entender que, en determinados momentos, hay perfiles que no están para cambiar el ritmo del partido, sino para ordenarlo. Y el Oviedo, en varios de estos encuentros, pidió a gritos ese tipo de intervención.

El "debe" de Almada no está en los resultados ni en el funcionamiento general del equipo, donde ya se aprecian matices de su idea. Está en no haber encontrado todavía el momento, o la confianza, para utilizar a un futbolista que, por perfil, experiencia y lectura del juego, encajaba como pocos en los contextos vividos. No se trata de que Cazorla juegue siempre. Se trata de que sea una opción real cuando el partido lo pide. Ahí, hoy por hoy, está la gran asignatura pendiente del técnico uruguayo.