El Oviedo ficha piernas para una maratón
Nueve de las trece incorporaciones superaron los 35 partidos la pasada temporada y entre todas acumularon más de 400 apariciones
Real Oviedo
La Segunda división no permite demasiados respiros. Cuarenta y dos jornadas, diez meses de competición y una regularidad que acostumbra a separar a los candidatos al ascenso de quienes terminan quedándose por el camino. El Real Oviedo parece haber tenido también ese factor presente durante la reconstrucción de su plantilla. Más allá de nombres, posiciones o cifras ofensivas, buena parte de los futbolistas incorporados este verano llegan después de demostrar una característica especialmente valiosa para afrontar la categoría, continuidad.
Los números del pasado curso son significativos. Las trece incorporaciones realizadas hasta el momento acumularon 402 partidos durante la temporada 2025/26, una media cercana a los 31 encuentros por futbolista. Más revelador todavía resulta comprobar que nueve de los trece refuerzos superaron la barrera de los 35 partidos.
Dani Villahermosa encabezó la lista. El centrocampista completó 42 encuentros con el Andorra, siendo el único de los nuevos futbolistas azules que alcanzó esa cifra. Muy cerca aparecieron Jacobo González y Alexandru Isfan, ambos con 40 partidos. Tres incorporaciones que prácticamente no se bajaron del terreno de juego durante el pasado curso y que llegan a Oviedo después de una temporada de máxima continuidad.
El patrón se mantuvo en otras posiciones. Aisar Ahmed acumuló 38 encuentros, Youness Lachhab alcanzó los 37 y Pablo Sáenz participó en 36. Por detrás, hasta tres jugadores coincidieron exactamente en la misma cifra; Samu Rodríguez, Víctor Mingo y Carlos Fernández disputaron 35 partidos cada uno.
Eso significa que nueve incorporaciones llegan después de afrontar un volumen competitivo elevado. Un aspecto especialmente relevante teniendo en cuenta las características de Segunda división, donde la profundidad de plantilla y la capacidad para mantener el rendimiento durante toda la temporada adquieren tanta importancia como el nivel de un once inicial.
Los cuatro casos restantes responden a situaciones diferentes. Estanis Pedrola disputó 20 encuentros durante la segunda vuelta de pasada campaña, Aritz Aldasoro participó en 19 y Juan Cruz también alcanzó esa cifra. Chris Ramos, por su parte, solamente jugó seis encuentros durante su etapa en Botafogo antes de regresar al fútbol español este verano. Precisamente Calero reconoció que tanto el delantero como Pedrola necesitan todavía adquirir ritmo después de incorporarse al grupo en estados de forma diferentes.
La apuesta por futbolistas con rodaje reciente también reduce algunas incógnitas habituales de cualquier reconstrucción profunda. El Oviedo ha cambiado numerosas piezas durante el verano, pero buena parte de quienes han aterrizado en El Requexón vienen de competir prácticamente todas las semanas. Ahora deberán trasladar esa continuidad a un equipo nuevo, con automatismos todavía por adquirir y una competencia elevada por cada puesto.
Calero ha insistido además en su intención de trabajar con una plantilla relativamente corta, alrededor de 20 o 22 futbolistas de campo más tres porteros. En ese contexto, disponer de jugadores acostumbrados a soportar temporadas con una elevada carga de encuentros cobra todavía mayor importancia.
Porque el ascenso desde Segunda rara vez se decide únicamente por quién alcanza el mejor nivel durante unas semanas. La categoría exige mantenerlo desde agosto hasta mayo. El Oviedo ha incorporado talento y gol, pero también muchas piernas acostumbradas a competir. Y para una carrera de 42 jornadas, ese puede terminar siendo otro de los valores de su mercado.