El Oviedo toca fondo en Vallecas y revive un viejo déjà vu
La dura derrota ante el Rayo deja al equipo contra las cuerdas en la lucha por la permanencia y abre una profunda autocrítica en el vestuario
La Liga
La derrota del Real Oviedo en Vallecas dejó algo más que tres puntos perdidos en la pelea por la permanencia. También abrió una grieta en el discurso del vestuario. Tras el partido, Dani Calvo fue especialmente duro con la actuación del equipo, reconociendo que el Oviedo no estuvo a la altura de un encuentro que el propio vestuario había señalado como una auténtica final.
El central no escondió su decepción por lo visto sobre el césped. Para el defensor azul, el equipo no compitió como exigía el momento de la temporada y dejó una imagen muy lejos de la que se había visto días antes ante el Atlético de Madrid. "La sensación desde el principio es que el equipo no ha competido", reconoció tras el encuentro, lamentando la falta de energía e intensidad en un partido que debía servir para acercarse a la zona de salvación. Y lo cierto es que la derrota recordó a dos de los peores momentos del equipo durante la era de Luis Carrión, cuando los azules cayeron goleados ante el Ourense y el Sevilla en copa y liga respectivamente. En ambos casos, fue el propio Calvo quien se expresó en términos parecidos.
La crítica del defensa fue todavía más lejos al analizar la actitud colectiva. Calvo deslizó que no todos afrontaron el encuentro con la mentalidad de una final, algo que considera inaceptable en la situación actual del equipo. El capitán explicó que durante la semana había intentado transmitir a sus compañeros la importancia del partido, consciente de que podía servir para reenganchar al Oviedo a la pelea por la permanencia. Sin embargo, lo que vio sobre el campo fue muy distinto a lo que esperaba el oviedismo.
El central también recordó lo mucho que costó devolver al club a Primera división y advirtió del riesgo real de perder la categoría apenas un año después. Por eso insistió en que el equipo se debe al escudo y a la afición, y que el mínimo exigible pasa por competir cada partido con intensidad y hambre. "Tenemos que dar unos servicios mínimos: competir, tener intensidad y tener hambre", señaló, subrayando que actuaciones como la de Vallecas alejan al equipo de un objetivo que ya está a nueve puntos.
Pese a la dureza del análisis, Calvo no quiso rendirse públicamente. El defensor admitió que la situación es complicada y que la distancia con la permanencia crece, pero insistió en que el equipo debe levantarse y pensar ya en el próximo compromiso liguero. La prioridad ahora, explicó, pasa por conseguir una victoria que permita romper el bloqueo mental y recuperar algo de esperanza en el tramo final de la temporada.
El mensaje del central dejó una idea clara, el problema del Oviedo no está solo en la clasificación. También está en mirarse por dentro y reconocer que, en un partido que debía marcar el rumbo de la temporada, el equipo no estuvo a la altura.
La derrota, además, fue especialmente dolorosa para el Oviedo por el contexto en el que llegaba el partido. El encuentro aplazado ante el Rayo se había convertido en una oportunidad para recortar distancias con la permanencia después de la buena imagen ofrecida días antes frente al Atlético de Madrid. Sin embargo, el equipo de Guillermo Almada ofreció una de sus versiones más pobres de la temporada y acabó cediendo con claridad en un duelo que el propio vestuario había catalogado como decisivo.