El Oviedo ya tiene nuevo líder… con el permiso de Cazorla

Fede Viñas firma otro buen partido y se consolida como el futbolista más fiable y constante del equipo de Luis Carrión en este tramo de la temporada

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Fede Viñas
Dom, 30/11/2025 - 15:20

Federico Viñas llegó a Oviedo como un delantero de trabajo, de carácter y de área. Pero lo que está demostrando esta temporada va mucho más allá del gol. En un equipo que busca identidad y referentes en plena lucha por la permanencia, el uruguayo se está convirtiendo en un líder silencioso: un futbolista que contagia, que compite, que aparece en cada duelo dividido y que sostiene al equipo incluso en escenarios tan exigentes como el Metropolitano.

Ante el Atlético volvió a firmar un partido de enorme compromiso: registrando 53 toques, completando 20 de 28 pases (71%), ganando 8 de 13 duelos en el suelo (62%) y 3 de 7 aéreos (43%), recuperando 7 balones y completando 7 de 8 regates (88%), un dato que habla del nivel de confianza con el que atraviesa este tramo de la temporada. Además, generó peligro en ataque con cuatro remates, uno de ellos a puerta, dos por encima del larguero, y participó directamente en acciones que acabaron en llegadas claras.

Sus estadísticas generales confirman que su peso en el equipo sigue creciendo: 12 partidos, 7 titularidades, 674 minutos, 1 gol (su asignatura pendiente), 30 recuperaciones, 132 duelos disputados con un 55% de acierto, 19 regates completados y 134 pases en zonas comprometidas. Una radiografía que muestra a un futbolista que se ofrece, lucha, sostiene, acompaña y aparece. Incluso cuando parte desde la banda izquierda —como ocurrió en el Metropolitano— su influencia se multiplica en zonas amplias, donde puede conducir, descargar y romper líneas.

Lo que diferencia a Viñas no es solo lo que hace, sino cómo lo hace. Su esfuerzo es contagioso y su capacidad para aparecer en todas las fases del juego convierte cada partido suyo en una declaración de intenciones. No da un balón por perdido, baja a recibir, presiona, ataca los espacios y ofrece soluciones constantes a sus compañeros. En lo competitivo y emocional, el uruguayo se está convirtiendo en el futbolista que marca el pulso del equipo, el que empuja, el que no se borra y el que sostiene al Oviedo cuando las cosas se ponen cuesta arriba.

Cazorla es el faro técnico del equipo, quien cambia partidos con una pausa o un giro. Pero en el día a día, sobre el césped y en la batalla, Viñas empieza a emerger como ese líder que marca el ritmo, el que nunca falta y el que se ha ganado el respeto del vestuario y de la afición. Un líder inesperado, pero cada vez más evidente. Con el permiso de Santi, claro… pero líder al fin y al cabo.