Guillermo Almada también se la juega
En estos próximos tres meses, no solo la supervivencia del Oviedo en Primera ocupa a Pachuca, también el futuro del técnico uruguayo
LA LIGA
Son varios los frentes que el Real Oviedo tiene por delante de aquí a los próximos meses. El más importante es, sin duda, la salvación de su primer equipo en Primera división. Aunque el objetivo a día de hoy es muy complejo, nadie dentro del club tira la toalla, por lo que todos los esfuerzos se concentran en el verde. Así todo, la dirección azul es consciente que la última derrota ante el Rayo Vallecano, además de un palo gordo en lo anímico, también fue un frenazo en sus aspiraciones.
Con el Oviedo de Luis Carrión a la deriva, Pachuca confió la permanencia en Primera a Guillermo Almada. Lo hizo a finales de diciembre, cuando aún restaba toda la segunda vuelta por delante. Lo cierto es que tras diez partidos con el uruguayo al frente del equipo, los carbayones tan solo lograron una victoria. El resto fueron cuatro empates y cinco derrotas, la última en Vallecas la más dolorosa de todas, tanto por ser un rival directo como la forma en la que se produjo.
A pesar de que los resultados no acompañan, desde el Grupo Pachuca, cada vez más desengañado con el nivel de la plantilla, no se señala a Almada como el único responsable de la crisis deportiva. De hecho, el estilo de juego, la identidad que logró implantar en tan poco tiempo y su forma de trabajar en el día a día están bien valoradas por la dirección del Real Oviedo, además de las referencias previas que había en torno a su figura.
En este sentido, cabe recordar que Jesús Martínez ya reclutó a Almada para Pachuca hace varias temporadas, donde logró sus mejores resultados como entrenador. Al frente de Tuzos, el uruguayo logró un Torneo Apertura, una Concacaf Champions League, un Challenger Cup y un Derby de las Américas, además de lograr la clasificación al Mundial de Clubes de la FIFA.
Ahora bien, ninguna relación en el fútbol es para siempre. Aunque por ahora el Oviedo no valora un cambio de entrenador, lo que se juega Almada es ampliar o no su estancia en el Carlos Tartiere una vez finalice la temporada, por lo que derrotas como la del miércoles en Vallecas no ayudan. En caso de permanencia en Primera división, el uruguayo tendría las puertas abiertas de par en par para continuar. En caso de descenso, desenlace que el oviedismo ya va asumiendo, la imagen de los azules tendrá mucho que decir en la decisión que se tome con Almada: o bien para separar caminos o para liderar en Segunda el regreso a la élite. Todo cuenta de aquí al final: Guillermo Almada se la juega.