Las bandas abren una grieta en el Oviedo

El Sabadell encontró una autopista por los costados; completó siete de sus 16 centros y generó desde fuera varias de las acciones que castigaron a los azules

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Quadri
Lun, 21/09/2026 - 13:04

El Sabadell encontró una vía para hacer daño al Real Oviedo y no dudó en explotarla. Los costados se convirtieron en una auténtica autopista para el conjunto arlequinado, que encontró demasiadas facilidades para progresar por fuera, alcanzar zonas de peligro y buscar posteriormente el área de Aarón. Una grieta que apareció prácticamente desde el pitido inicial y que se mantuvo incluso después de los cambios realizados por Julián Calero al descanso.

El primer aviso apenas tardó un minuto. El Sabadell progresó por la banda izquierda, puso el balón hacia el segundo palo y Ton Ripoll apareció completamente liberado para rematar al cuerpo de Aarón. Fue una declaración de intenciones de lo que ocurriría después. Los locales no necesitaban acumular grandes posesiones para inquietar al Oviedo. Encontraban metros por fuera y desde ahí conseguían acercarse con peligro al área azul.

El 1-0 volvió a retratar el problema. Joel Priego encontró espacio en el costado izquierdo y puso el centro que Gastón convirtió en gol de cabeza en el minuto 23. El Sabadell había encontrado una vía y siguió insistiendo en ella. El Oviedo sufría para cerrar las bandas y los locales conseguían alcanzar posiciones desde las que centrar con demasiada comodidad.

El descanso tampoco corrigió completamente el problema. En el minuto 55, otra vez Joel Priego progresó con muchísimo peligro por la izquierda y solo la intervención in extremis de Carlos Domínguez evitó que la acción encontrase un desenlace peor. Para entonces Calero ya había modificado tres piezas de su equipo, con Aisar entre los sustituidos y Aldasoro ocupando circunstancialmente el lateral derecho.

Y el peligro terminó apareciendo también desde el costado contrario. En el minuto 77, con el Oviedo buscando el empate después del gol de Estanis, el Sabadell progresó por la derecha y encontró un pase atrás para que Ángel Baena firmase el 3-1. Apenas dos minutos después regresó la autopista por la izquierda; nueva incursión local, balón hacia atrás y remate de Quadri desde la frontal que Aarón tuvo que sacar cuando buscaba la escuadra. El cuarto estuvo muy cerca.

Los números acompañaron a las sensaciones. A pesar de tener únicamente un 41% de posesión, el Sabadell terminó con 16 remates por los nueve del Oviedo, siete disparos a puerta por dos y diez remates dentro del área frente a solo tres del conjunto azul. También encontró mucha más precisión desde los costados; completó siete de sus 16 centros, un 44%, mientras el Oviedo solamente conectó dos de los 12 que intentó, un 17%.

La reacción oviedista también tuvo acento exterior, aunque apareció de manera mucho más puntual. Pablo Sáenz se encontró con el palo en el minuto 49 después de recibir en el pico derecho del área y Estanis construyó desde la izquierda el gol que devolvió momentáneamente al Oviedo al encuentro. Dos acciones que demostraron el potencial azul por fuera, pero insuficientes ante la continuidad con la que el Sabadell consiguió explotar los costados.

Calero centró buena parte de su análisis posterior en la incapacidad para competir las segundas jugadas y reconoció que su equipo no supo interpretar el encuentro. Sin embargo, el partido dejó también otra imagen difícil de ignorar. Cada vez que el Sabadell encontraba espacio para correr por fuera, la defensa del Oviedo sufría. Una grieta que los catalanes detectaron desde el primer minuto y que no dejaron de atacar hasta sentenciar el partido.

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