Los pasos de Pachuca para revertir las críticas del oviedismo
Jesús Martínez prometió una estructura más fuerte, una plantilla competitiva y nuevas inversiones para reconstruir la confianza tras el descenso del Real Oviedo
Real Oviedo
La comparecencia telemática de Jesús Martínez dejó mucho más que simples explicaciones tras el descenso del Real Oviedo. Durante una hora, el máximo accionista azul no solo asumió errores importantes en la planificación deportiva, sino que trató de lanzar varios mensajes dirigidos directamente a una afición que en los últimos meses ha mostrado dudas, desgaste e incluso distanciamiento respecto al proyecto mexicano.
Y lo hizo, además, con el respaldo visible de varias de las figuras más importantes de la estructura azul. Mientras Martínez intervenía desde México, en la sala de prensa del Carlos Tartiere estuvieron presentes Agustín Lleida, Martín Peláez y César Martín, escenificando unidad interna en uno de los momentos más delicados desde la llegada del Grupo Pachuca.
El primer gran movimiento para tratar de reconectar con el oviedismo fue la autocrítica. Martínez sorprendió dejando frases poco habituales en él, especialmente al reconocer que "fue un gran error traer a Carrión". También admitió fallos en algunos fichajes y en la planificación deportiva, algo que hasta ahora había evitado verbalizar públicamente.
Pero el discurso no se quedó solo en reconocer errores. El propietario azul trató de trasladar la idea de que el descenso no modificará la apuesta del Grupo Pachuca por el club. Reiteró varias veces que el proyecto "no se va a rendir", prometió una plantilla competitiva para luchar por el ascenso y avanzó movimientos importantes tanto en el área deportiva como estructural.
Entre ellos, destacó la llegada próxima del nuevo entrenador -que deberá conocer el fútbol español- y la posibilidad de reforzar la estructura deportiva después de que no pudiera cerrarse la incorporación de un director deportivo. Martínez insistió mucho en la necesidad de construir una base más sólida para no depender tanto de decisiones puntuales o del criterio exclusivo de un entrenador en la confección de la plantilla.
Otro de los pilares de su discurso fue la estabilidad económica. El dirigente mexicano defendió que el Oviedo estará "por primera vez en 25 años en números negros", algo que presentó como una garantía de futuro pese al golpe deportivo del descenso. También recordó la fuerte inversión realizada por el Grupo Pachuca tanto en el club como en infraestructuras, con especial referencia a la futura ciudad deportiva, sobre la que prometió novedades "muy pronto".
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando se defendió de una crítica que ha ido creciendo entre parte del oviedismo durante la temporada: la de "más fútbol y menos negocio". Martínez admitió que esa frase le hizo daño. Y ahí apareció probablemente el tono más personal de toda la comparecencia. El máximo accionista azul reivindicó la inversión del Grupo, recordó el dinero destinado al ascenso, a las destituciones, a la plantilla y a la construcción de la futura ciudad deportiva -que definió como una inversión "estratosférica"- intentando transmitir una idea clara: el proyecto sigue vivo y no piensa reducir su apuesta por el Oviedo pese al golpe deportivo.
La cantera también apareció como uno de los ejes estratégicos del nuevo Oviedo. Martínez volvió a insistir en que su obsesión pasa por desarrollar futbolistas propios y no rehuyó la importancia de un ascenso del Vetusta al ser preguntado por ello.
Y entre todos los temas tratados hubo uno que terminó conectando especialmente con el lado más emocional del oviedismo: Santi Cazorla. La revelación de que ambos habían llorado juntos recientemente dejó una de las imágenes más humanas de toda la comparecencia y sirvió también para reforzar la idea de que el proyecto sigue intentando apoyarse en símbolos reconocibles para la afición azul.
En el fondo, la rueda de prensa dejó una sensación bastante clara: el Grupo Pachuca sabe que parte del crédito ganado con el ascenso se ha erosionado tras el descenso. Y ahora quiere reconstruirlo con una mezcla de autocrítica, inversión, estructura y promesas de futuro.