Ribadesella lo gozó antes y después de Asier Villalibre

El Racing de Santander logró el pase de ronda ante el conjunto riosellano, equipo de cinco categorías por debajo, gracias a un doblete de Villalibre en la segunda parte

Arana
Jue, 29/10/2026 - 23:55

¡Qué vivan las noches de Copa del Rey! Ese es el sentir que reinó en Oreyana, escenario de un partido vibrante entre el Ribadesella Club de Fútbol, equipo de Primera Asturfútbol, y el Racing de Santander, de Primera división. Tanto dentro como fuera del campo. Porque esta noche Ribadesella se vistió de etiqueta. Un pueblo marinero que apartó la nansa por el balón hasta salir a faenar. Una villa que puso el balón en la proa y la bufanda roja de su equipo en la popa. Un club humilde que, a pesar de la superioridad de categoría de su rival, navegó contra viento y marea en busca de un dorado que no llegó. 

En cuanto a lo del verde, y con el testigo de más de 2.000 personas en Oreyana, fue el Racing de Santander el que empezó el partido con ganas de dominar y someter, pero el Ribadesella aguantó. Íker Luque fue el que más lo intentó para los cántabros, apoyado en un Arana muy incisivo, sin embargo, ambos arrancaron negados, sostenidos por una zaga riosellana que había echado el pestillo.

En la primera parte, el Racing tuvo un sinfín de acercamientos, pero sin traducirlo en acciones de excesivo peligro. La más clara que protagonizó Íker Luque fue un latigazo desde la frontal que obligó a Diego Fernández a emplearse a fondo para enviar el esférico a saque de esquina. El susto que llevó la firma de Arana fue un balón a la espalda de la defensa que el ariete canario no logró a acertar en un mano a mano con el arquero. Al margen de otros acercamientos, la noticia es que el Ribadesella resistía tras los primeros 45 minutos. 0-0 y todo por decidir en la segunda parte.

En la segunda parte todo cambió con la entrada de Asier Villalibre, héroe para los racinguistas y villano para los riosellanos. El ariete de Gernika se hizo fuerte en el área del Ribadesella y reventó la eliminatoria con dos goles muy seguidos. El primero tras un centro desde la derecha de Íker Luque y el segundo después de un envío lateral desde la izquierda de Salinas. Dos goles que tumbaron el sueño del Ribadesella.

Después de estos dos goles, el equipo de Íñigo Cortés no se rindió y trató de meterle el miedo en el cuerpo al Racing. Borja y Diego probaron suerte con alguna internada peligrosa y algún disparo lejano, pero Laro sostuvo con solvencia a su equipo. Al final, 0-2 para los cántabros.

Con la playa de Santa Marina como testigo, la mar del Cantábrico resonando de fondo, la Virgen de Guía como talismán y Tito Bustillo pintando la escena se cerró una noche para el recuerdo en Ribadesella. Una noche que ninguno de los 2.000 aficionados presentes en Oreyana olvidará. A pesar de Villalibre.

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