Un clásico Sporting: Cuando caer no es lo peor

La imagen del equipo en Castalia choca con la mentalidad de los resultadistas y defiende a los detractores de Larcamón, incapaz de interrumpir una deriva importante

Jakobsen
Jakobsen bate a Yáñez en el tercer gol del Castellón
Lun, 26/10/2026 - 10:36

Perder tenía cabida dentro de los pronósticos. El Sporting de Gijón visitaba uno de los campos más complicados de la categoría donde el Castellón no había concedido nada desde el comienzo de la temporada. Se amenazaba la racha rojiblanca. Entraba dentro del imaginario que el Sporting no sacara nada positivo de Castalia. Pero resultaba más chocante que lo hiciera con la peor imagen de la temporada a nivel defensivo. El Sporting cayó con todas las de la ley ante el Castellón a raíz del planteamiento defensivo de Larcamón. 

Entendía el entrenador del Sporting que para hacer frente al nuevo líder de la categoría tocaba ir a tumba abierta. Lo puso de manifiesto desde el comienzo del choque. Un correcalles en el que hacer daño al Castellón. Ya en los primeros segundos, el Sporting pudo correr. Pero le costó correr hacia atrás. Ahí llegó la primera brecha. Jorge Sáenz y Gularte caían constantemente en la trampa del ataque orellut que le sacaba de zona y abría huecos. El primero no se hizo rogar más de tres minutos. 

Una dinámica que se repetiría a lo largo del partido. Tuvo el equipo gijonés buenos momentos en ataque, pero no tuvo acierto en la pegada. En el intercambio de golpes, el Castellón abusó de la mandíbula de cristal rojiblanca. Jakobsen y Suero manejaban a su antojo a los centrales del Sporting, sacándolos de su zona y generando huecos a aprovechar. El equipo de Pablo Hernández consiguió cuatro goles, pero la sensación fue de jugar gran parte de la segunda mitad a medio gas. Si el Castellón llega a apretar al Sporting, el saco hubiera resultado importante. 

Dentro de la mala lectura de planteamiento, le faltó cintura a Larcamón para modificar el plan de partido. Ya desde el comienzo se vio que la apuesta era arriesgada y que el Castellón podría sacar mucho provecho del dibujo defensivo del Sporting. No modificó nada Larcamón, que mantuvo su idea hasta el final del choque. Gularte y Jorge Sáenz, los más damnificados, completaron los 90 minutos.

Sí que entró al partido Diego Sánchez en la recta final con el resultado finiquitado. Lo hizo para sustituir a un Andrés Cuenca cuyo desarrollo como jugador de banda está lejos de las impresiones que dejó el curso pasado durante su primera cesión. No estará contento ni el futbolista, ni él Como. El Sporting, por lo visto, parece que se resigna.

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