El Oviedo enseña los dientes

Los azules firmaron en Almería su actuación más convincente del curso y rescataron un 2-0 con un doblete de Jacobo, que recuperó el gol después de un inicio por debajo de las expectativas

Gol Real Oviedo
Dom, 25/10/2026 - 10:00

Hay empates que dicen bastante más de un equipo que algunos triunfos. El Real Oviedo enseñó los dientes en Almería. Lo hizo en el campo del líder, después de verse 2-0 por debajo y cuando el camino más sencillo habría sido asumir que no era el día. Sucedió todo lo contrario. Los azules completaron una de sus mejores actuaciones de la temporada, por momentos seguramente la de mayor nivel futbolístico, y encontraron en los últimos minutos el premio a una segunda parte extraordinaria. Jacobo necesitó apenas cuatro minutos para transformar una derrota prácticamente segura en un empate que refuerza la sensación de crecimiento de los de Julián Calero.

Porque el 2-0 con el que se llegó al descanso explicaba muy poco de lo que había sucedido sobre el césped. El Almería había castigado con una contundencia tremenda dos concesiones defensivas, mientras que el Oviedo había encontrado el larguero por medio de Enzo Pérez y había obligado varias veces a intervenir a Andrés Fernández. Los azules tuvieron personalidad con balón, combinaron con criterio y fueron capaces de discutirle el partido a un equipo que llegaba lanzado. Faltaba lo más importante; acertar donde el líder sí lo había hecho.

Hasta el descanso tuvo su propia intrahistoria. La reanudación se demoró por problemas con el funcionamiento del VAR y los dos equipos tuvieron que esperar más de lo previsto para regresar a la acción. Cuando por fin volvió a rodar el balón, apareció otro Oviedo. Calero retiró a Aldasoro y Reina para introducir a Pablo Sáenz y Víctor Mingo y convirtió la segunda mitad en un ejercicio de ambición. Después entró Estanis Pedrola, más tarde Villahermosa y el conjunto azul fue acumulando llegadas mientras el Almería retrocedía metros. "Cuando sales desde el banquillo le das otro aire al equipo", resumió posteriormente Pablo Sáenz.

Hubo ocasiones suficientes para haber llegado con vida mucho antes al desenlace. Estanis agitó el ataque, Mingo rozó el gol en varias oportunidades y el Oviedo terminó jugando prácticamente alrededor del área de Andrés Fernández. No fue un arreón desesperado a base de acumular balones. Hubo momentos de muy buen fútbol, circulación, desborde y una sensación cada vez mayor de que el partido todavía escondía algo. "Hemos mostrado una resiliencia brutal", explicó Nacho Vidal, que incidió también en una de las claves del encuentro: "La gente que entra desde el banquillo nos da mucho, somos un equipo muy unido".

Y todavía faltaba el último pasajero. En el minuto 85, con el 2-0 todavía en el marcador, Calero retiró a David Costas y dio entrada a Jacobo. Dos minutos después, el atacante soltó desde fuera del área un disparo que se coló junto al palo izquierdo de Andrés Fernández. En el 89 volvió a aparecer desde el costado izquierdo del área pequeña para disparar, encontrar el toque de un defensor y mandar el balón nuevamente a la red. En cuestión de minutos, el partido había pasado del 2-0 al 2-2. Y el Oviedo, con el Almería noqueado, todavía quiso más.

El doblete tuvo además un significado especial para su protagonista. Jacobo había aterrizado en Oviedo después de marcar 18 goles y repartir siete asistencias en sus dos últimas temporadas con el Córdoba, nueve tantos en cada una de ellas. Un rendimiento que elevó las expectativas alrededor de su llegada y que contrastó con un comienzo de etapa azul en el que todavía no había aparecido con la continuidad esperada. Almería puede marcar un punto de inflexión. "Hoy hemos recuperado a Jacobo, ha vuelto el Jacobo que tiene gol, el que hemos traído aquí", celebró Calero. Nacho Vidal fue incluso más gráfico al hablar del trabajo que no se ve: "Fíjate en Jacobo, que trabaja brutal y entra desde el banquillo y es determinante".

El pitido final dejó otra imagen significativa. Los jugadores se acercaron a celebrar el empate con los aficionados oviedistas desplazados hasta Almería, conscientes unos y otros de cómo se había conseguido aquel punto. El equipo había estado prácticamente derrotado en el minuto 87 y terminó lamentando incluso que no hubiese tiempo ni piernas para culminar la remontada. No fueron tres puntos, pero sí una nueva señal después de las victorias ante Eibar y Ceuta; este Oviedo empieza a descubrir recursos diferentes para competir.

Hace más de quince años, durante su etapa en el banquillo azul, Pacheta dejó una de esas frases que sobrevivieron al partido en el que fueron pronunciadas: "Si somos capaces de creer en nuestras virtudes y en lo que entrenamos, seremos un equipo importante". Aquel Oviedo y este pertenecen a mundos completamente diferentes y las comparaciones terminan ahí. Pero la expresión sirve hoy para mirar hacia adelante. Queda mucha temporada, mucho por mejorar y todavía demasiado camino como para sacar conclusiones. Pero si este Oviedo continúa creciendo como lo hizo en Almería, empieza a tener pinta de equipo importante.

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