La contracrónica del Oviedo: El aplauso que explicó el momento
La derrota dejó al equipo al límite antes de Vallecas, pero la ovación final confirmó que la conexión con la afición sigue intacta
La Liga
El Real Oviedo volvió a quedarse sin premio en el tiempo añadido, pero la escena final en el Carlos Tartiere explicó mucho más que el resultado. Tras el gol de Julián Álvarez en el 93', lejos del silencio o la protesta, llegó una ovación cerrada a los futbolistas. Un gesto que resumió el momento que vive el equipo, derrotado en el marcador, pero respaldado en la grada.
No era un contexto sencillo. Más de 27.000 espectadores acompañaron al equipo en una tarde marcada por el habitual ruido de fondo institucional. La pancarta de "Consejo dimisión", presente ya en las últimas jornadas, volvió a exhibirse en el fondo de Symmachiarii. El minuto de silencio previo fue interrumpido por un sector visitante, rápidamente recriminado por la afición local. El estadio no estaba anestesiado ni indiferente. Sin embargo, cuando el equipo cayó, la reacción fue distinta. La grada separó al equipo de todo lo demás.
Guillermo Almada habló de un vestuario "golpeado por todos los méritos que hicieron" y calificó el resultado como "injusto". El técnico insistió en que "la entrega, la disposición y el fútbol que mostramos hoy fue muy bueno y por momentos superamos a un rival con muchísima calidad". El mensaje fue claro: el crecimiento es real, aunque los puntos no lleguen.
En esa misma línea se expresó Lucas Ahijado, que reconoció que "un pequeño detalle es lo que nos está costando los puntos" y subrayó que el equipo "lo había hecho bastante bien durante todo el partido". Fede Viñas fue aún más explícito: "Superamos al rival en muchos ratos y lamentablemente el que se va sin puntos somos nosotros". El delantero uruguayo añadió un detalle revelador sobre el momento final. Tras el gol visitante pensó que el aplauso era por algo en la pantalla, hasta que le explicaron que era por el esfuerzo del equipo. "La gente sabe valorar cuando uno da todo", afirmó.
Ese es, probablemente, el verdadero punto de inflexión. El Oviedo sigue en descenso y el margen de error es mínimo. El miércoles en Vallecas se juega posiblemente la última bala. Una victoria acercaría al equipo a cinco puntos de la salvación en el partido aplazado; una derrota podría dejar la temporada al borde de la sentencia. Pero el sábado dejó algo que no es menor, la sensación de que el equipo ha recuperado credibilidad ante su gente.