Se acaba el sueño: El Oviedo consuma su descenso
El empate del Girona en Vallecas deja al conjunto azul a diez puntos de la permanencia con solo nueve por disputarse, poniendo fin a su regreso a Primera apenas un año después del ascenso
Real Oviedo
El Real Oviedo consumó este lunes su descenso matemático a Segunda división. El empate del Girona ante el Rayo Vallecano (1-1) en Vallecas dejó al conjunto azul a diez puntos de la permanencia cuando únicamente quedan nueve por disputarse, certificando así el final de una temporada muy dura para el oviedismo en su regreso a la máxima categoría 25 años después. Alemao adelantó a los madrileños en el 86 y parecía que iba a dar una semana más de vida a los azules, pero el gol de Stuani en el 90 echó por tierra rápidamente todas las esperanzas.
El conjunto carbayón vuelve de esta manera a Segunda apenas una campaña después de haber logrado uno de los ascensos más importantes de su historia reciente. Aquel playoff inolvidable frente al Mirandés devolvió al oviedismo a la élite tras más de dos décadas de espera, desatando una ilusión enorme alrededor de un proyecto que, sin embargo, nunca terminó de consolidarse en Primera división.
La temporada arrancó con Veljko Paunovic en el banquillo, el técnico que había logrado el ascenso semanas antes. Sin embargo, el serbio apenas resistió ocho jornadas antes de ser destituido. Su relevo fue Luis Carrión, que tampoco consiguió cambiar la dinámica del equipo y salió del club tras otros ocho encuentros sin lograr una sola victoria. Ya en el tramo final apareció Guillermo Almada, que sí consiguió elevar el nivel competitivo del equipo y devolver cierta identidad al Oviedo, aunque la reacción terminó llegando demasiado tarde.
Porque uno de los grandes problemas del conjunto azul durante toda la temporada fue precisamente esa sensación de ir siempre a remolque. El Oviedo necesitaba hacer muchas cosas bien para competir partidos en Primera división, mientras que sus rivales parecían castigar con enorme facilidad cada error cometido. La falta de contundencia en ambas áreas, la incapacidad para cerrar partidos que se ponían de cara y una plantilla corta para el nivel de exigencia de la categoría terminaron condenando al equipo.
Aun así, el tramo final del campeonato también dejó señales competitivas importantes. El Oviedo logró recuperar intensidad, orden y capacidad de resistencia con Almada, especialmente en escenarios complejos. Sin embargo, la mejora no bastó para corregir una trayectoria demasiado irregular desde el inicio del curso.
En medio de todo ello, el Carlos Tartiere volvió a convertirse en uno de los grandes sostenes del equipo. La afición azul acompañó al Oviedo prácticamente durante toda la temporada, llenando el estadio en numerosas ocasiones y manteniendo el apoyo incluso en los momentos más delicados del curso. La imagen de Santi Cazorla emocionado tras el empate ante el Getafe y el "quédate" coreado desde la grada resumieron también buena parte del sentimiento vivido por el oviedismo durante estas últimas semanas.
Ahora, el club afronta un verano lleno de decisiones importantes. El futuro de Guillermo Almada sigue abierto, la plantilla sufrirá numerosos cambios y el modelo deportivo volverá a estar bajo el foco tras una temporada donde las dudas deportivas, estructurales y de planificación acompañaron al equipo prácticamente desde el inicio.
El Oviedo regresará a Segunda división apenas un año después de recuperar su sitio en Primera. Y lo hará obligado a reconstruirse de nuevo para intentar que esta vez el regreso a la élite no vuelva a durar solo una temporada.