Bailly toma el mando de la zaga cuando el Oviedo se juega la vida
El central marfileño se convierte en el líder indiscutible desde la llegada de Almada, multiplicando su protagonismo y sosteniendo la mejoría defensiva del equipo
La Liga
El Real Oviedo ha encontrado en Eric Bailly a su líder defensivo en el momento más delicado de la temporada. La llegada de Guillermo Almada ha supuesto un punto de inflexión para el central marfileño, que ha pasado de un papel secundario a convertirse en el eje sobre el que se sostiene la zaga azul. En plena pelea por la permanencia, su crecimiento coincide con la reacción del equipo.
Los números reflejan con claridad ese cambio de estatus. Bailly ha sido titular en nueve de los partidos con Almada, disputando 1.044 minutos en total, con una media de 87 por encuentro, lo que evidencia su peso estructural en el equipo. Antes, su participación había sido mucho más irregular. Con Paunovic apenas sumó dos titularidades, cinco suplencias y un partido sin convocar, mientras que con Carrión solo partió de inicio en una ocasión, acumulando siete encuentros desde el banquillo.
Más allá de los datos, su rendimiento ha dado un salto evidente. Bailly se ha convertido en el central más fiable del equipo, imponiéndose en duelos (64% de éxito), mostrando contundencia al corte y liderando la defensa en momentos de máxima exigencia. Su presencia ha dotado de seguridad a una línea que necesitaba referencias claras, especialmente en partidos de alto nivel como los disputados ante Sevilla, Celta o Villarreal, donde ha sido el jefe indiscutible de la zaga.
La mejora colectiva también encuentra explicación en su figura. En los nueve encuentros en los que ha sido titular con Almada, el Oviedo ha encajado 11 goles, una cifra que, sin ser brillante, refleja una mayor estabilidad respecto a tramos anteriores de la temporada. Su capacidad para ordenar, anticipar y sostener al equipo en momentos de repliegue ha sido clave en ese crecimiento.
A sus 12 partidos como titular esta temporada suma además un gol, mientras que en fase de construcción aporta seguridad con un 85% de acierto en el pase. Pero su impacto va más allá de lo estadístico. Bailly transmite jerarquía, carácter y experiencia, tres elementos imprescindibles en una plantilla que se juega la permanencia.
En el tramo decisivo del curso, el Oviedo ha encontrado en él algo más que un central, un líder. Y en un equipo que necesita certezas, ese paso al frente puede marcar la diferencia.