Del "sí se puede" al "es casi imposible"

El Oviedo necesita un final casi perfecto… y puede que ni siquiera le alcance sin múltiples tropiezos de sus rivales

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Real Oviedo Elche 3
Lun, 27/04/2026 - 14:30

El Real Oviedo se ha quedado sin margen. La derrota ante el Elche no solo fue un golpe emocional, sino también un mazazo en la clasificación. A falta de cinco jornadas, los de Guillermo Almada suman 28 puntos y se encuentran a siete de la permanencia, una distancia que obliga a mirar más allá de uno mismo y a construir un escenario cercano al milagro.

Porque la salvación no apunta a quedarse en cifras bajas. Con varios equipos implicados y sumando con cierta regularidad, el corte podría moverse entre los 40 y los 42 puntos, e incluso acercarse a los 43. Un contexto que eleva todavía más la exigencia para el conjunto azul, que necesita prácticamente un cierre perfecto para seguir con vida.

Las cuentas son claras. El Oviedo debe sumar entre 11 y 15 puntos de los 15 que quedan en juego. Es decir, ganar cuatro partidos como mínimo… o directamente hacer pleno. Sin embargo, ni siquiera eso garantiza nada. Incluso alcanzando los 40 o los 43 puntos, el equipo seguiría dependiendo de lo que hagan sus rivales directos en esta recta final.

Ahí está la clave del problema. El Oviedo no solo tiene que ganar casi todo, sino que necesita que al menos tres equipos por encima se caigan. Mallorca (35), Sevilla (34), Levante (32*) y Alavés (36) marcan ahora mismo la referencia, con cifras que ya se acercan peligrosamente al umbral de la permanencia. Y con un Levante con un partido más por disputar, la competencia es aún mayor.

En ese contexto, los enfrentamientos directos adquieren un valor decisivo. Los duelos ante Alavés y Mallorca son mucho más que partidos. Son oportunidades de recortar de manera directa y de alterar la dinámica de la zona baja. Sin esas victorias, cualquier opción de salvación pierde prácticamente todo su sentido.

El problema es que el Oviedo ya no depende solo de sí mismo. Necesita sumar, sí, pero también esperar. Esperar que sus rivales fallen, que no se disparen en la tabla y que la cifra de la salvación no se eleve más de lo previsto. Una combinación de factores que convierte el objetivo en una misión límite.

Por eso, el cambio de discurso en el vestuario es tan significativo. De la fe del "sí se puede" se ha pasado en cuestión de horas a una realidad mucho más dura. Porque a estas alturas, el Oviedo no solo necesita rozar la perfección, necesita que el resto deje de hacerlo.

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