El primer mandamiento de Calero: "Debemos quitarnos los egos"
"Vengo a soñar en grande, que nadie me lo quite", expresó el nuevo técnico del Real Oviedo en una entrevista concedida al club
REAL OVIEDO
Horas frenéticas para Julián Calero, el nuevo entrenador del Real Oviedo. Una vez anunciado el pasado jueves su fichaje por el conjunto carbayón, este viernes el madrileño disfrutó de un día muy intenso. Desde la presentación ante los medios de comunicación o las vueltas de reconocimiento por el Carlos Tartiere y El Requexón, hasta breves reuniones con miembros del club. Y entre medias, una primera entrevista que el técnico concedió a los medios oficiales.
"Vengo con mucha emoción. Me ha emocionado, se me ha puesto hasta un nudito en la garganta y eso es bueno, porque tener sentimientos en la vida es muy bueno. Si eres un cacho de carne con piernas, pues no sientes nada. En mi caso, tengo un sentimiento de alegría de volver a tener esta experiencia. Ha sido una emoción muy bonita", se sinceró Julián Calero cuando fue preguntado por cómo vivió las primeras horas como entrenador del Real Oviedo.
Preguntado por tres palabras que puedan definir su nueva etapa, Calero no tuvo dudas. "Competir, ilusión y humildad. Son absolutamente innegociables, pero se quedan cortas. Hay muchas más cosas que tenemos que poner, que tiene que ver con los valores de la vida: trabajo, solidaridad, compañerismo, esfuerzo, trabajo en equipo, unión... Aunque esas tres irían en primer lugar", comentó.
Uno de los mensajes en los que también hizo hincapié en su presentación ante los medios de comunicación fue apelar a la paciencia. "Las escaleras se deben subir de uno en uno. El que quiere subirlas o bajarlas de seis en seis, corre un grave riesgo de caerse o de no poder subir. Por tanto, lo importante es saber manejar los tiempos, saber la dificultad del reto y disfrutarlo cada día. Yo vengo a disfrutarlo, pero mi forma de disfrutarlo es compitiendo y haciendo competir. Y liderando a un grupo de personas que son mis jugadores y mi staff y lanzando mensajes de ilusión a través de cómo se comportan nuestros jugadores a nuestros aficionados. Ellos deben fusionarse con nosotros", subrayó.
Si esa fusión se logra, Calero tiene claro el resultado. "Como consigamos eso, vamos a ser una panda de jugadores y un equipo muy complicado de vencer, pero eso no va a ser fácil". Para alcanzarlo, el nuevo técnico del Oviedo tiene claro el primer mandamiento. "Tenemos que quitar nuestros egos y esos egos individuales pasarlos a lo colectivo. Por tanto, cambiar el yo por el nosotros y lo vamos a conseguir. Así, vamos a hacer que este camino duro sea bonito", recalcó.
En cuanto al legado que le gustaría dejar una vez terminada su etapa en el Real Oviedo, Calero no dudó en su respuesta. "Me gustaría que mi rastro, más allá de valorarse, sea el de una persona que va a intentar dejar el club mejor de lo que me lo encuentro. Todos los clubes donde he estado tengo la sensación de que me voy a quedar para toda la vida y de que cuando devuelva las llaves de tu casa, cuando se las devuelva al Oviedo, se encuentre un club, una casa, mejor de lo que la dejé".
Para concluir, una pregunta directa sobre el objetivo para el que fue encomendado por el Oviedo. "Vengo a soñar en grande. Que nadie me quite soñar en grande. Ese es mi sueño. Otra cosa es que mi sueño me lo guarde para mí. Pero yo vengo soñando en grande. Entonces, quiero hacer soñar en grande a mis aficionados y a mi club", concluyó.