El partido de los mil detalles: Un Sporting-Andorra que dio para mucho

El equipo gijonés salvó el invicto de Borja Jiménez en El Molinón en un partido de muchas ocasiones, efectividad del portero rival y un clima muy caliente en la peor entrada del año

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Dani Queipo
Dani Queipo, entre lágrimas, se va al banquillo de El Molinón
Sáb, 29/11/2025 - 10:40

Era el día del encendido navideño y el Sporting de Gijón rozó el gran apagón. Evitó que los plomos se bajaran del todo César Gelabert en el minuto 100 de partido con un tanto que enfureció a la parroquia andorrana. Reclamaba el equipo visitante que el córner que precede al penalti no debía haberse producido. Sea como sea, el Sporting evidenció que el gol es uno de sus grandes debes. Contó con más ocasiones que nunca, falló más que nunca. Yaako fue el héroe del Andorra para desesperación de un Molinón que dejó mil imágenes. 

La grada fue protagonista. Tanto que centró gran parte de la rueda de prensa posterior de Borja Jiménez. Fueron muchos los detalles que brindó la noche del viernes, arrancando por una sonora ovación para Enzo Ferrero cuando fue homenajeado antes del partido. El argentino, visiblemente emocionado, besó varias veces el escudo del Sporting y el césped de El Molinón. Fue un detalle emotivo con el que arrancó un choque que desesperaría al estadio del Sporting. El municipal gijonés registró en la noche del viernes la peor entrada de la temporada con 18.574 espectadores. Pero darían que hablar. 

Fue una de las imágenes de la temporada en El Molinón. Con el partido inmerso en el ecuador de la segunda parte, Manu Rodríguez se preparaba para entrar al terreno de juego. El elegido para abandonar el campo era un Dani Queipo que se estrenaba con Borja Jiménez en liga y lo hacía con ganas. Con la espada de Damocles a cuestas desde el inicio de la temporada, el extremo asturiano cuajó un buen partido. El Molinón, cruel en ocasiones y agradecido en otras, le despidió con una ovación que caló hondo en el sentir del canterano. Tanto que, fue salir del campo, y romperse. 

Fue a buscarle Borja Jiménez y le brindó un cariñoso abrazo. Brotaban las lágrimas de un Dani Queipo que tapaba su cara con la camiseta cuando buenamente podía. Ya en el banquillo, sus compañeros le abrazaron y buscaban recomponerle. Era tanta la presión que soportaba sobre sus hombros que se rompió al término de su participación. Un jugador muy querido por el vestuario del Sporting que ayer obtuvo recompensa a todo lo sufrido este curso. Cambió los pitos por aplausos. 

No pudo hacerlo Jordy Caicedo. Su entrada al campo tuvo como banda sonora la respuesta enfurecida de El Molinón. Tanto que Borja Jiménez se esmeró en girarse a la grada y pedir el apoyo para su futbolista. Al final, sería clave para que el Sporting lograra el empate tras forzar el penalti que transformaría Gelabert. Un penalti que también tuvo miga. Primero, por el lanzador. Al igual que ante el Eibar, no pudo lanzar la pena máxima Caicedo. Cuando Corredera se lo comunicó, el ecuatoriano se fue de la zona. Sus compañeros le abrazaban a modo de consuelo. 

Y, mientras tanto, El Molinón se giró al palco. Durante los minutos –que se hicieron eternos– de la revisión del VAR, aprovechó el público para clamar contra la gestión del Sporting. El "directiva, dimisión" resonó en las gradas del estadio gijonés por primera vez en esta temporada antes de que el árbitro decretara un penalti que calmó de forma muy sutil el enfado. El pitido final dio paso al pitido generalizado. No se quedó mucha gente a abroncar, muchos habían emprendido el camino a casa de forma previa. Una noche que dio para mucho y que al Sporting le da para bien poquito.