Entre la herida y la exigencia: El Oviedo de Calero, a examen
La eliminación en Copa del Rey supuso un duro golpe, tanto dentro como fuera del club carbayón, por lo que el partido de este lunes ante Las Palmas se presenta clave para medir la respuesta del equipo
La Liga
Por mucho que se quiera pasar página, la derrota del Real Oviedo sufrida en Soria en la Copa del Rey sigue retumbando en la casa azul. Fue un duro golpe, de esos difíciles de encajar. Por un lado, para el oviedismo, avergonzado por ver como su equipo sigue dando el cante en la primera ronda del torneo copero. Y por otro, para la dirección del club carbayón, incrédula con lo acontecido en Los Pajaritos.
Es obvio que para el Oviedo no es un objetivo ganar la Copa del Rey, pero no menos indiscutible es que los azules, por su condición de equipo del fútbol profesional, deban alcanzar unos mínimos en este torneo, tal y como se apremia por los rectores del club carbayón cada verano. Sin embargo, y salvo en contadas ocasiones en los últimos años, los oviedistas no han logrado pasar el corte. Solo basta con echarle un ojo a su historial más reciente en esta competición.
Aunque Julián Calero trata de quitarle hierro al tropiezo en la Copa del Rey y centra su mensaje en la Liga, en los despachos del club la eliminación copera no cayó en balde. Un tropiezo que se une a un arranque en el que el Oviedo está por debajo de los objetivos marcados: los carbayones permanecen fuera de los puestos de play off, a tres puntos del sexto clasificado, y lejos del ascenso directo, con ocho puntos de desventaja con respecto a los dos primeros. Una situación que pesa, y no poco, de puertas para dentro.
Ya nada puede borrar lo ocurrido en Soria. Sin embargo, hay una forma de amortiguarlo: ganando a Las Palmas. El encuentro de este lunes (16:15 horas, Carlos Tartiere) se convierte en un primer examen para los de Julián Calero, obligados a reaccionar para ganar crédito ante tanto ruido. Y, sobre todo, para reforzar la figura del técnico parleño, un tanto debilitada tras lo acontecido en Los Pajaritos y un inicio liguero por debajo de lo esperado a estas alturas.
En este sentido, el cuerpo técnico del Oviedo afronta con diligencia la cita de este lunes ante el conjunto canario. Por un lado, para que la herida abierta tras la Copa del Rey no dilate más. Y por otro, para ganar crédito ante un Grupo Pachuca que no se caracteriza precisamente por tener paciencia con los entrenadores, con permanentes cambios en el banquillo año tras año en mitad de la temporada.
Sin ir más lejos, basta con echar un ojo a lo que pasó en octubre de 2025. Con el Oviedo fuera de los puestos de descenso, Jesús Martínez destituyó a Veljko Paunovic y nombró a Luis Carrión. Una decisión que, a la postre, empeoró la situación clasificatoria de los carbayones. No en vano, sigue siendo una de las determinaciones más afeadas por parte del oviedismo.
Al margen de lo ocurrido en la Copa del Rey, lo que juega a favor del Oviedo de Calero, además del via crucis de las lesiones, es el momento que vive en Liga. En este sentido, los azules acumulan siete puntos de los nueve que había en juego: victorias ante el Eibar (3-1) y el Ceuta (1-2), así como un meritorio empate en Almería (2-2). Además, tanto los armeros como los indálicos llegaban como líderes ante el Oviedo, una condición que perdieron tras enfrentarse a los carbayones.
Esta buena inercia que atesoran los azules en Liga es lo que quiere aprovechar Julián Calero como impulso para vencer a Las Palmas. "Estamos en el Tartiere, en casa, venimos de siete de nueve, haciendo bien las cosas y sumando puntos. No dejaré entrar en la dinámica de que estamos mal, todo lo contrario. Estamos en progresión", defendió el técnico del Oviedo en la rueda de prensa previa al encuentro de este lunes. Todo un examen para medir la respuesta del equipo carbayón.