Huracán Caicedo: Doblete, bronca, escoltado y disculpas en el clásico porteño

El delantero ecuatoriano fue el gran protagonista en el derbi ante San Lorenzo, logrando romper la maldición de 25 años sin ganar de Huracán

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Caicedo
Jordy Caicedo celebra su segundo gol ante San Lorenzo
Lun, 10/08/2026 - 09:22

El final de la pretemporada da comienzo a la primera semana plena de competición. El Sporting de Gijón se adentrará este lunes en los días previos a la cita ante el Sabadell con el que dará comienzo al proyecto de Nicolás Larcamón en el conjunto gijonés. Un verano más, el club gijonés afrontará el estreno liguero muy pendiente del mercado de fichajes. Un protagonista de la pasada ventana veraniega volvió a estar en el foco. Jordy Caicedo fue el gran protagonista del clásico porteño entre Huracán y San Lorenzo, rompiendo la hegemonía del ciclón que se extendía por 25 años. 

El delantero de Chacala se convirtió en el gran protagonista de un duelo de mucha rivalidad. En lo deportivo, su doblete le permitió ayudar a su equipo a conseguir uno de los triunfos más especiales de la temporada. Primero, estuvo atento para cazar un rechace del portero rival y adelantarse a la defensa. Mejor sería su segundo, con un buen control y una definición ajustada a la escuadra. Y ahí llegó el lío. 

En la celebración, Jordy Caicedo saltó la valla publicitaria y se ubicó frente a los hinchas de San Lorenzo con las manos en los oídos. El famoso ‘Topo Gigio’ no encandiló precisamente a los aficionados locales. Tampoco a los rivales, que saltaron a por Jordy Caicedo molestos por la celebración. En medio de empujones e insultos, el árbitro empezó a repartir cartulinas amarillas. Una de ellas fue para el exjugador del Sporting de Gijón. Otra para el portero de San Lorenzo, el mundialista Orlando Gill, quien agredió a un compañero de Caicedo y terminó expulsado VAR mediante. 

Con una amarilla y el partido pasado de revoluciones, Caicedo fue sustituido a falta de media hora para el final. En el camino hacia el banquillo, momento para más empujones y tensión. Algo que se mantendría hasta el final del partido. Cuando el árbitro señaló el final del clásico, Caicedo fue obligado a retirarse de forma apresurada hacia los vestuarios ante la violenta presencia de los jugadores de San Lorenzo. Ya en el vestuario, momento para la celebración. 

Una vez bajadas las revoluciones, Caicedo quiso aprovechar su presencia ante los medios de comunicación para disculparse por su celebración. "Quiero pedir disculpas por el acto que tuve dentro del campo de juego. Los que me conocen de cerca saben que eso no me caracteriza. Fue un momento de euforia y los que nos dedicamos a esto me entenderán", explicó. También, sobre su cambio prematuro, Caicedo entendió la decisión de su entrenador. "Me pone algo triste, me gusta jugar, competir y salir por ese gesto, no me sentó bien. Sabía que tenía amarilla y me iban a buscar, por eso decidimos salir. Espero que el pueblo quemero disfrute esta victoria

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