¿Merece la pena la recompra de Mareo?
La declaración de intenciones de Alejandro Irarragorri reabre la ambición de recuperar la propiedad de las instalaciones deportivas
La Escuela de Fútbol de Mareo volverá a ser del Sporting de Gijón si bajo la gestión de Orlegi se produce el salto a Primera división. Eso es lo que ha dicho el presidente de la empresa mexicana. La propiedad anterior también quiso hacer lo mismo, pero no lo hizo cuando tuvo al equipo en la elite durante las temporadas 2015-16 y 2016-17. Lo que sí se produjo en 2019 fue el pago del último plazo para la recompra de las marcas.
Las declaraciones de Alejandro Irarragorri a La Nueva España causaron cierta sorpresa en el Ayuntamiento. La máxima autoridad del conjunto rojiblanco y del Grupo Orlegi revivió la aspiración de que Mareo vuelva a ser propiedad del Sporting. La cuestión es: ¿cuánto vale Mareo? El contrato entre ambos no establece un precio. Habría que hacer una nueva tasación y tener en cuenta la inversión a través de CVC para fijar un precio.
Sobre el contrato de arrendamiento, la entidad asturiana tiene asegurado el derecho preferencial de compra. Es decir, el Sporting podría igualar la oferta de un tercero que quisiera comprar las instalaciones. Una circunstancia que en cualquier caso no se produciría. El gobierno local, el actual o cualquier otro, no se plantearía bajo ningún concepto privar al conjunto gijonés de la que viene siendo su casa desde 1978.
Otra clave es, ¿merece la pena recomprar las instalaciones? Las dudas tienen sentido. La entidad asturiana paga anualmente unos 100.000 euros por el alquiler de Mareo. En su momento, cuando el club estaba en riesgo de quiebra, el Ayuntamiento compró Mareo en 2001 por unos 9 millones de euros, además de las citadas marcas por otros tres millones. Desde entonces han pasado 25 años y, sobre todo, se ha realizado una reforma prácticamente integral por un valor aproximado de 17 millones de euros. Es decir, la tasación superaría con creces esos 9 millones de euros. Y el precio de la venta debería ser real, ajustado a las circunstancias y a la legislación que fiscaliza este tipo de compraventas.
Teniendo en cuenta la inversión que supondría la recompra, y que el día a día seguiría siendo el mismo, el beneficio de la adquisición se traduciría en el valor del club. Por un lado, los compromisos de pago serían mayores y la liquidez propia se vería comprometida, aunque no tanto la capacidad para obtener financiación externa. Por el otro, el patrimonio neto y los activos se dispararían al alza.
Todo esto trasladado a lo deportivo no parece proyectar un efecto positivo. Incluso podría comprometer a la inversión en fichajes y gasto en plantilla. Sin embargo, para las finanzas de Orlegi sí que podría ser interesante. Eso sí, llegado el caso, el Ayuntamiento podría incluir algún tipo de línea roja en el contrato de compraventa.