Nicolás Larcamón prueba la exigencia de El Molinón

El entrenador argentino ha sido objeto de las críticas de una parte de la afición rojiblanca. Gularte también sufrió la dureza del municipal gijonés

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El Molinón
Mié, 19/08/2026 - 10:21

La temporada solo acaba de empezar y el equipo ya ha sentido los primeros silbidos desde las gradas de El Molinón. Incluso la directiva del Sporting de Gijón escuchó la petición de dimisión al término del encuentro. Emmanuel Gularte y Nicolás Larcamón acapararon la mayor parte de las críticas. 

No fue el mejor inicio, ni mucho menos, pero tampoco fue catastrófico. Como mal menor, el equipo asturiano sumó un punto para evitar la primera derrota y, de paso, reducir el enfado de los más de 24.000 espectadores que estuvieron presentes en el campo. También el de los simpatizantes que no pudieron estar. 

Gularte fue el primero en sentir la desaprobación de las gradas. Ya antes del penalti cometido, que sí lo fue, había generado algún murmullo con el balón en los pies. La sensación que proyectó no fue mejor durante el resto de partido y tampoco el público le ayudó. "El sportinguismo es pura pasión y eso supone que exista frustración cuando el resultado no se da (...) Pediría a la afición que el Sporting somos todos y tenemos que tener una comunión que nos haga ser fuertes. Nosotros como jugadores necesitamos a la afición", dijo Rubén Yáñez, que ejerció como capitán.

En esa línea también se ha pronunciado Nicolás Larcamón, que en la noche de ayer publicó un comentario en su perfil de Instagram. "Esto recién empieza. El camino es largo y lo que exige está claro: Unión, enfoque, consistencia y mucho trabajo. No hay otro camino". Su mensaje ha generado todo tipo de reacciones. Tanto muestras de apoyo como todo lo contrario. 

No en vano, el entrenador ha sido una de las figuras rojiblancas más cuestionadas. Desde su sistema con tres centrales y dos carrileros hasta su manera de hacer el saque de puerta. No le convenció a El Molinón lo de acumular jugadores dentro del área, tratando de atraer el mayor número de futbolistas rivales para, tras el pase en largo, aprovechar una posterior peinada de Juan Otero. No le gustó a la grada, sobre todo, porque estuvo lejos de funcionar. 

Otra de las novedades que tampoco apuntó buenas maneras en el estreno fue la posición de Gelabert. El palestino no estuvo cómodo y no fue capaz de ser protagonista. Desplazado a la derecha con las incorporaciones de Guille Rosas, sin grandes espacios a su alrededor por la presencia de Manu y, en menor medida, Corredera y Sarco. De ninguno de los modos tuvo la capacidad de adaptarse. De ahí la entrada de Guillamón por Sarco para darle mayor libertad. La lesión del canterano del Valencia impidió su reacción. 

Precisamente esa lesión condicionó la sensación general y multiplicó la crítica. El Sporting estaba creciendo en la segunda parte, la liberación de Gelabert podría haber ejercido como impulso y por qué no quizá la generación de ocasiones hubiese sido mayor. Sin embargo, la recta final del partido fue decepcionante. Los de Larcamón apenas pisaron el área rival y estuvieron lejos, muy lejos, de intimidar al Sabadell.

De ahí la pitada final y las críticas que Larcamón ha recepcionado. A buena parte de El Molinón no le importa que se trate solo del primer partido. Tampoco de un equipo prácticamente nuevo con bajas, jugadores por llegar y un entrenador sin experiencia en España. En definitiva, la afición del Sporting más exigente quiere sensaciones o resultados desde el primer día

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