Orlegi se exige a corto plazo
La empresa mexicana califica esta temporada de definitiva para impulsar una línea ascendente y conseguir más pronto que tarde el ascenso
Luis Manso
Entre todas las apuestas la de Nicolás Larcamón es la mayor de todas. Pepe Riestra asumió una responsabilidad y riesgo que marcará su gestión al frente del Sporting de Gijón. El argentino ha firmado un contrato de una sola temporada. Precisamente la duración del mismo tiene un sentido. Para el presidente ejecutivo, para los altos cargos que le rodean, esta temporada es definitiva. Un punto y aparte o un punto y seguido.
La misión empezó en el Parque Natural del Redes. Pocos días antes el fichaje de Nicolás Larcamón ya era una realidad. En esos días de ‘convivencia’ la cúpula del Sporting compartió impresiones. Hubo momentos de sinceridad, intercambios en tono constructivo y, por encima de todo, la consigna de seguir todos la misma dirección. Quienes fueron asumieron que esta temporada debía ser un punto de inflexión. Prácticamente, un todo o nada.
En esa línea, tampoco la llegada de Nicolás Larcamón tiene término medio. Es el único entrenador extranjero en Segunda división, no tiene experiencia en España, pero por su trayectoria en México ya llevaba tiempo despertando el interés de Orlegi Sports. Por eso su alternativa fue la primera cuando Borja Jiménez renunció. Aquí sí Pepe Riestra tenía un plan B.
Como era previsible, su llegada causó comentarios de todo tipo. Por un lado, los positivos, recordando la apuesta por Miguel Ángel Ramírez; por el otro, los negativos, que subrayaban su inexperiencia en España para sentenciar su fichaje como una temeridad. Las apuestas anteriores habían sido más convencionales, del mercado nacional, y el resultado en todos los casos terminó siendo decepcionante. Así, Pepe Riestra fue con todo, el presidente asumió el riesgo con, por supuesto, el visto bueno de Alejandro Irarragorri. Este era el momento para cambiar el rumbo.

La determinación de jugarse todos los cuartos para el presente curso no fue solo palabrería. Al margen de si será suficiente o no en comparación con el potencial de determinados rivales, la empresa mexicana tuvo la iniciativa de realizar la mayor inversión desde su llegada. Capitalizó una deuda que tenía a su favor e inyectó una buena suma de dinero para ganar capacidad en el mercado. Entre ambas, de las arcas de Orlegi salieron 11 millones de euros y dejaron de entrar otros tantos. En definitiva, unos 23 millones de euros en beneficio de la economía rojiblanca. Un hecho sin precedentes.
Con todo, y pese al sobresalto de Dubasin y la dificultad que Pepe Riestra detectó para encontrar opciones de mercado, el inicio de campaña ha sido esperanzador. Nicolás Larcamón, el mayor de los riesgos, ha empezado con buen pie. Su convicción está calando en la plantilla, su estilo ya seduce a El Molinón y en Mareo se siente la confirmación de haber acertado con su incorporación.
Para Orlegi este es un año con sensación de definitivo. Una punto de despegue hacia el ascenso a corto plazo. Hace unas semanas Irarragorri le encargó Riestra un proyecto o visión de futuro de aquí a los próximos cinco años. En ese documento el regreso temprano a Primera división figura como una obligación. La nueva cúpula asume la responsabilidad y todo lo que eso supone.