¿Qué ha aprendido el Oviedo de su último descenso?
Veinticinco años después de perder la categoría, el club azul vuelve a Segunda división en un contexto muy diferente al que desembocó en una de las etapas más difíciles de su historia
Killer Asturias
El Real Oviedo afronta este verano una situación que no vivía desde hace un cuarto de siglo. El descenso consumado al término de la temporada 2025/26 devuelve al conjunto azul a Segunda división, una categoría que ya tuvo que afrontar tras perder la máxima categoría en la campaña 2000/01. Sin embargo, aunque el punto de partida deportivo pueda parecer similar, el contexto que rodea hoy al club es radicalmente distinto.
La última vez que el Oviedo descendió, la entidad se marcó un objetivo tan ambicioso como arriesgado, regresar de inmediato a Primera división. Para ello se apostó por mantener buena parte del bloque que había competido en la élite. Futbolistas como Esteban, Oli, Jaime, Rubén Reyes, Onopko o Tomic continuaron en una plantilla diseñada para pelear por el ascenso desde el primer día.
Sobre el papel parecía una apuesta lógica. Sobre el césped, sin embargo, no terminó de funcionar. El equipo dirigido por Quique Marigil cerró la temporada 2001/02 en la séptima posición con 58 puntos, después de sumar 13 victorias, 19 empates y 10 derrotas. Sus 41 goles a favor y 40 en contra reflejaron a un conjunto que fue claramente de más a menos.
Aquella frustración deportiva tuvo consecuencias mucho más profundas que una simple temporada sin ascenso. La permanencia en Segunda agravó los problemas económicos que ya arrastraba la entidad. La deuda acumulada salió definitivamente a la luz y el club quedó al borde del colapso institucional. Eugenio Prieto abandonó la presidencia y Manuel Lafuente tuvo que asumir el mando en una situación límite, llegando incluso a evitar un descenso administrativo provocado por las denuncias económicas de varios futbolistas. Lo que pasó a continuación... es de sobra conocido por el oviedismo.
Veinticinco años después, el Oviedo vuelve a encontrarse ante el reto de reconstruirse tras perder la categoría. Sin embargo, las diferencias son evidentes. La entidad cuenta ahora con el respaldo económico y estructural del Grupo Pachuca y afronta el futuro con una estabilidad desconocida en aquellos años.
También existen ciertas similitudes. Igual que ocurrió en 2001, el club dispone de una base importante sobre la que construir el nuevo proyecto. Jugadores como Aarón Escandell, Dani Calvo, David Costas, Rahim Alhassane, Hassan, Ilyas Chaira, Alberto Reina o Nacho Vidal siguen formando parte del equipo. A ellos podrían sumarse Lucas Ahijado, Santi Cazorla o Colombatto, cuyos futuros aún están por definirse.
La gran diferencia es que el Oviedo actual parece haber aprendido una lección fundamental de aquella experiencia. El ascenso sigue siendo el gran objetivo, pero ya no se percibe como una cuestión de supervivencia. En 2001 el club necesitaba volver a Primera para sostenerse. En 2026 busca regresar cuanto antes, pero sin comprometer su estabilidad ni hipotecar su futuro.