Rotar o morir: El dilema de Almada en la semana decisiva
El técnico azul encara dos partidos en cuatro días con un once muy definido… y la incógnita de si los recambios mantendrán el nivel
La Liga
Guillermo Almada afronta desde este lunes una de las semanas más exigentes desde su llegada al Real Oviedo. Dos partidos en apenas cuatro días en el Carlos Tartiere -Villarreal y Elche- pondrán a prueba no solo la reacción del equipo, sino también la gestión de esfuerzos en un momento clave de la temporada.
El contexto invita al optimismo. El Oviedo llega lanzado tras dos victorias consecutivas ante Sevilla y Celta, un impulso que ha reactivado sus opciones de permanencia. Sin embargo, ese crecimiento reciente también ha ido acompañado de una consecuencia clara, la consolidación de un once muy definido.
Ahí está una de las claves. Almada ha encontrado una base sólida que explica la mejoría del equipo. Aarón, con 2.790 minutos, es indiscutible bajo palos. En defensa, la pareja Bailly-Dani Calvo se ha asentado en el eje, mientras que Nacho Vidal y Javi López completan una línea que ha ganado fiabilidad. En el centro del campo, Sibo (1.466 minutos) y Fonseca han aportado equilibrio, con Reina como nexo ofensivo. Y arriba, el tridente Ilyas-Viñas-Thiago Fernández empieza a ser reconocible, con el extremo argentino irrumpiendo con fuerza con 464 minutos desde su llegada en invierno.
Un bloque reconocible… pero exigido al límite. Porque el modelo de Almada, basado en la presión alta y el desgaste constante, obliga a gestionar con precisión cada esfuerzo. Y ahí aparece el dilema.
Las rotaciones no solo son necesarias, sino inevitables. Algunas, además, serán obligadas. La sanción de Fonseca abre la puerta a Colombatto, que apunta a titular tras acumular 1.682 minutos y haber perdido protagonismo en las últimas semanas. Pero más allá de ese cambio, el foco está en el resto de piezas.
En defensa, Costas (1.626 minutos) y Carmo (1.722) esperan su oportunidad tras quedar relegados en el tramo reciente, mientras que Rahim (1.451) podría ofrecer alternativa en el lateral izquierdo. En ataque, Hassan (1.638) aparece como uno de los principales candidatos a entrar, en una zona donde Thiago ha ganado el sitio y Chaira se mantiene como fijo. Otros nombres como Lucas, Cazorla, Ovi o Borbas esperan también su oportunidad.
El problema -o la incógnita- no está en los nombres, sino en el nivel. Porque si algo ha demostrado el Oviedo en las últimas semanas es que su mejor versión llega con un grupo muy concreto de futbolistas sobre el césped. La pregunta ahora es clara: ¿pueden los recambios sostener ese rendimiento en una semana de máxima exigencia?
Además, el margen es reducido. Con Forés, Dendoncker e Ilic fuera por lesión, Almada no cuenta con todas las piezas disponibles, lo que limita aún más las opciones de rotación en determinadas posiciones.
Así, el técnico uruguayo se mueve entre dos necesidades: mantener la inercia positiva o repartir esfuerzos para evitar un desgaste que puede pasar factura. Rotar o no rotar ya no es la cuestión. La clave está en cómo hacerlo… sin perder lo que ha empezado a funcionar.