Un Oviedo para cualquier escenario
Diez de las trece incorporaciones del verano pueden desenvolverse en dos o más posiciones, una característica que amplía las alternativas de Julián Calero sin renunciar a su idea de juego
REAL OVIEDO
La planificación deportiva del Real Oviedo durante este mercado de fichajes ha seguido un criterio muy definido. Más allá de reforzar el nivel competitivo de la plantilla, la dirección deportiva ha puesto el foco en incorporar futbolistas capaces de adaptarse a diferentes posiciones sobre el terreno de juego. Una característica que ofrece a Julián Calero un amplio abanico de soluciones sin necesidad de modificar el sistema que ha implantado desde el inicio de la pretemporada, un 4-2-3-1 que ha repetido de inicio en los cuatro amistosos disputados hasta la fecha.
La mejor muestra de esa filosofía aparece en la parcela ofensiva. Chris Ramos puede actuar como delantero centro o partir desde cualquiera de los dos costados. Carlos Fernández reúne condiciones para desempeñarse como referencia ofensiva, segundo punta o incluso escorado a la banda derecha. A ellos se unen Estanis Pedrola, Jacobo González y Pablo Sáenz, tres futbolistas acostumbrados a ocupar ambas bandas y también posiciones más interiores por detrás del delantero. Incluso Alexandru Isfan puede alternar la posición de delantero centro con la de extremo derecho.
La polivalencia no termina ahí. En la medular, Aritz Aldasoro y Dani Villahermosa ofrecen alternativas tanto como pivotes como en posiciones más adelantadas, mientras que en defensa Juan Cruz puede actuar como lateral izquierdo o central zurdo, y Samu Rodríguez se desenvuelve con naturalidad tanto como lateral en una línea de cuatro como carrilero en sistemas con tres centrales.
En total, diez de las trece incorporaciones realizadas por el Real Oviedo este verano pueden desempeñarse de forma natural en dos o más posiciones. Un dato que no responde a la casualidad, sino a una hoja de ruta muy concreta. En una categoría tan larga y exigente como la Segunda división, donde las lesiones, las sanciones y la acumulación de encuentros obligan a reinventarse constantemente, disponer de futbolistas capaces de ofrecer distintas soluciones reduce la necesidad de alterar por completo la estructura del equipo.
Ese aspecto puede convertirse en una de las grandes fortalezas del conjunto de Julián Calero. La posibilidad de intercambiar piezas durante un partido, ajustar el plan de juego al perfil del rival o cubrir una baja sin modificar el dibujo táctico dota al técnico de un margen de maniobra mucho mayor. En definitiva, el Real Oviedo no solo ha construido una plantilla con más calidad. También ha confeccionado un grupo preparado para responder a cualquier escenario que plantee una temporada de 42 jornadas.