Una llamativa contradicción disciplinaria

El Oviedo acumula pocas amarillas en buena parte de la plantilla, pero una proporción elevada de expulsiones que ha condicionado varios partidos

Imagen
Cazorla
Vie, 23/01/2026 - 18:40

Alcanzada la jornada 21 de competición, el balance disciplinario del Real Oviedo deja una lectura que va más allá del simple recuento de tarjetas amarillas. El dato que más llama la atención no es tanto el volumen de amonestaciones como la proporción de expulsiones en relación con ellas, un aspecto que ha condicionado varios partidos y que merece un análisis más profundo.

En líneas generales, el equipo presenta un reparto relativamente contenido de amarillas en buena parte de la plantilla. Futbolistas como Aarón Escandell, David Costas, Eric Bailly, Rahim, Sibo, Ejaria, Hassan, Brekalo o Borbas apenas han sido amonestados una vez, reflejando perfiles que, por rol o contexto, no suelen vivir al límite en el plano disciplinario.

Sin embargo, el foco se desplaza rápidamente hacia aquellos jugadores en los que el castigo máximo llega con demasiada frecuencia en relación al número de amarillas. Casos como el de Santi Cazorla, expulsado con roja directa pese a acumular solo una acción sancionable, o Ilyas Chaira, que combina una amarilla y una roja directa, evidencian situaciones puntuales, pero de alto impacto competitivo.

Más llamativo aún es el caso de Reina, que con dos amarillas ya ha sufrido una expulsión, o el de Ilic, que suma tres amarillas y una roja por doble amonestación, una proporción elevada que penaliza la continuidad y obliga a reajustes constantes desde el banquillo.

El caso más extremo es el de Fede Viñas. El delantero acumula tres amarillas y tres expulsiones, una de ellas por doble amarilla. Un registro que refleja no solo intensidad competitiva, sino también una reiteración de acciones que terminan en inferioridad numérica para el equipo. En su caso, el impacto disciplinario ha sido tan recurrente como determinante en el desarrollo de los encuentros.

En un escalón intermedio aparecen futbolistas como David Carmo, con seis amarillas y una expulsión por doble amonestación, o Colombatto, con cuatro. Una diferencia significativa respecto a otros compañeros con menor volumen de amonestaciones, pero mayor castigo final.

El análisis deja una conclusión clara; el Oviedo no es un equipo especialmente amonestado, pero sí penalizado en exceso por expulsiones. La relación entre amarillas y rojas no siempre guarda proporción y ha provocado que el conjunto azul afronte varios tramos de partido en inferioridad, condicionando resultados y planes de partido.