Una mejora que no es completa
Al margen del esperado ‘9’, la plantilla rojiblanca tiene alguna posición desequilibrada y algún que otro perfil vacío
RSG.
La plantilla del Sporting de Gijón parece haber mejorado con respecto a la anterior. El avance quedará confirmado en cuanto se produzca el fichaje del ‘9’ y, sobre todo, si este resulta una incorporación productiva. La venta de Dubasin es una pérdida tan innegable como importante, pero no necesariamente dramática. Los ingresos obtenidos por su traspaso han permitido, o al menos así se entiende, un mayor gasto en incorporaciones. Sin embargo, el equipo rojiblanco no ha terminado de redondear su equipo.
Los laterales o carrileros, un mediocentro con gol y un extremo diestro. Este último probablemente en menor medida debido al sistema por el que apuesta Nicolás Larcamón. Más trascendental puede ser la ausencia del fichaje de un carrilero izquierdo. Como tal, que pueda considerarse puro, solo está Pablo Garcia, que inicialmente había sido considerado un descarte.
El canterano es el único carrilero “mixto” zurdo con el que cuenta la plantilla. Un término al que Nicolás Larcamón ya ha aludido en ocasiones para expresar las condiciones de un futbolista que para ese puesto tiene tantas habilidades para atacar como para defender. Unas características que Guille Rosas luce en la derecha.
A partir de ahí ya nadie reúne esas condiciones. Empezando por la izquierda, Iosifov y Konrad no tienen conceptos defensivos y tampoco naturaleza para ejercerlos. Sí los tiene Diego Sánchez, que ha sido lateral a lo largo de casi toda su carrera, pero le cuesta más incorporarse y carece de aptitudes para ser vertical o encarar al defensor rival.
A su vez, por la derecha también hay dudas. El nivel de Iker Martinez no ha sido comprobado en el fútbol profesional. El canterano sí que tiene virtudes para llegar a ser un buen carrilero “mixto”, pero a estas alturas la diferencia de nivel con Guille Rosas es sobresaliente. Sobre el papel, la suya es una posición claramente desequilibrada. No hay más alternativas para ocupar esa zona en el 3-5-2 o 5-3-2 de Larcamón.
No es esta la única presumible debilidad. A la vista quedó el curso pasado y la sensación fue la misma durante la primera jornada de esta campaña: el Sporting no tiene un centrocampista central con llegada y gol. Para encontrarlo depende de la explosión de Manu Rodríguez. En ese sentido, a Corredera le entran las dudas cuando pone su mirada en la portería rival, mientras que los Nacho Martín, Guillamón o Loum tienen un estilo más posicional sin apenas llegada. Y Gelabert solo juega como '8' cuando el marcador se pone en contra.

Por último, aunque quizá no con tanta influencia, la plantilla de Larcamón carece de un extremo diestro. El técnico argentino fue inflexible con su esquema en la cita contra el Sabadell, por lo que también es probable que no requiera demasiado de esa figura durante esta campaña. Como interior o falso ’7’ puede recurrir a la versatilidad de Gelabert, quien de todos modos ha demostrado rendir mejor como mediapunta o con espacios para jugar hacia dentro si parte desde la derecha. Para el costado diestro pueden encontrarse más alternativas, pero ninguna de ellas se trata de un extremo diestro específico.
Por contra, cuando se confirme la llegada del delantero, el Sporting tiene efectivos de sobra para su delantera y centro de la defensa. Se da la circunstancia de que con la llegada de Andrés Cuenca ya son seis los centrales en nómina.