Víctor Mingo reclama su sitio en el Oviedo
El atacante celebró con gestos de reivindicación el gol de la victoria ante Le Havre y continúa sumando argumentos mientras Calero debe decidir su futuro
REAL OVIEDO
Víctor Mingo quiso hacerse notar hasta después de marcar. El atacante transformó en el minuto 91 el penalti que dio al Real Oviedo la victoria frente al Le Havre (3-2) y desató una celebración cargada de felicidad y reivindicación. Tras engañar a Diaw desde los once metros, el futbolista se señaló a sí mismo y al césped con unos gestos que recordaron a los utilizados habitualmente por Cristiano Ronaldo. Una imagen especialmente significativa por el momento que atraviesa; su continuidad en la plantilla todavía está pendiente de la decisión de Julián Calero.
Mingo había entrado al terreno de juego en el minuto 76, sustituyendo a Pablo Sáenz, y necesitó apenas un cuarto de hora para dejar su firma. Más allá del penalti, el atacante volvió a mostrar movilidad y predisposición para aparecer por diferentes zonas del frente ofensivo en una segunda mitad en la que las ocasiones habían escaseado. Su premio llegó prácticamente sobre la bocina, asumiendo además la responsabilidad de ejecutar una pena máxima que podía decidir el último amistoso de la pretemporada.
No fue la primera vez durante este verano que Mingo consiguió acercarse al gol. Ante el Deportivo de La Coruña ya había dispuesto de dos buenas oportunidades, aunque entonces no encontró el premio. El futbolista ha ido aprovechando los minutos concedidos por Calero para dejar detalles y mantenerse presente en una pelea por un espacio que se ha complicado a medida que el Oviedo ha ido incorporando efectivos a su parcela ofensiva.
Su rendimiento anterior explica también por qué el club apostó por él este verano. Mingo llegó procedente del Arenteiro después de completar una temporada de notable producción ofensiva; 35 partidos, 12 goles y dos asistencias. Unas cifras que le permitieron dar el salto al Real Oviedo y que ahora trata de trasladar a una plantilla construida con el objetivo inmediato de regresar a Primera división.
La competencia, sin embargo, es elevada. El Oviedo cuenta con numerosas alternativas en ataque y Calero deberá decidir qué ocurre con Víctor Mingo y Joaquín Delgado. En principio, la planificación contempla que pueda salir uno de los dos o incluso ambos, una decisión que estará condicionada por la configuración definitiva de la plantilla y por lo que el entrenador considere mejor para el desarrollo de cada futbolista.