¿Y por qué no Bruno Rubio?
El atacante gijonés debutó con el primer equipo y en apenas ocho minutos mostró algún detalle del jugador que puede llegar a ser
RSG.
El Sporting de Gijón es un club de cantera que se ha vuelto excesivamente moderado o prudente. Por falta de talento, por falta de convicción, en definitiva por varios motivos, las categorías inferiores de Mareo ya no producen como lo hacían antes. En el fútbol actual, y en el deporte en general, los jóvenes cada vez irrumpen antes. Lo hacen sin complejos, con atrevimiento y 'desafiando' a los veteranos. Sin embargo, Mareo no está en ese punto.
"Tiene que tirar la puerta abajo". Ese dicho no ha sido productivo para el Sporting en los últimos años. Además, esa creencia no siempre fue una línea roja en la historia del Sporting. Ni mucho menos. Todo era mucho más sencillo. Al primer equipo le faltaba, por ejemplo, un lateral izquierdo, por lo que el entrenador buscaba ese reemplazo en el filial. En la mayoría de los casos no funcionaba, pero en otros pocos casos era el inicio de un futbolista que se consolidaba en el primer equipo.
El mayor problema de la inconsistencia de Mareo ha sido la elección de entrenadores. Un técnico que se juega su futuro en una serie de partidos, porque en un par de meses puede ser destituido, rara vez deposita su estabilidad en la promoción canteranos. "Más vale malo conocido que lo bueno por conocer". Así, con el continuo goteo de técnicos, el Sporting se ha alejado de equipos como el Celta de Vigo, Athletic Club, Real Sociedad, Osasuna, Deportivo o Racing de Santander. Mención aparte es el Málaga, cuyo filial ha estado últimamente más en Tercera que en Segunda RFEF, consiguiendo el ascenso la temporada pasada con un plantilla plagada de canteranos.
La realidad es que todos ellos han tenido una estabilidad, creencia y continuidad para favorecer la valentía de sus entrenadores a la hora de mirar hacia abajo. O al menos han hecho las cosas muy bien en las inferiores. En ese sentido, el Sporting se ha quedado atrás. Su dejación ha sido tan extrema que incluso ha mirado hacia otro lado cuando no existía comunicación alguna entre los técnicos del primer equipo y del filial.

Pese a todo esto, no es poca cosa ver a Guille Rosas, Nacho Martín, Diego Sánchez, Gaspar Campos o Pablo García como piezas, algunos más que otros, importantes de la plantilla. La mayoría contaron con un padrino en el banquillo que apostó por ellos. Ahora, Larcamón, que siempre que puede subraya su predilección por la juventud del futbolista, está dando pequeñas muestras de pragmatismo. Le ha dado un primer especio a Iker Martínez, a Ferreres y por último a Bruno Rubio. Para tener futbolistas que puedan tener minutos contados no hace falta hacer fichajes con salarios que superan con creces a los de un canterano con ficha del filial. Eso estuvo sucediendo en cursos recientes y parece, por fin, que esta campaña se ha corregido el sinsentido.
En cualquier caso, no todos los nuevos canteranos están 'marcados' para ese perfil bajo. Los hay que pueden emerger con ese aura tan de moda por el que a primera vista llaman la atención. Por ejemplo, Bruno Rubio destaca por encima del resto. Ya lo demostró el verano pasado cuando iba a estar en el juvenil y, sobre la bocina, adelantó ciclo para jugar en el segundo filial. Le quedó tan pequeño que en apenas dos meses subió otro escalón para, recién aterrizado, ponerse a liderar el Sporting Atlético. Sin personalidad y constancia el talento no aflora. Y Bruno Rubio es uno de esos jóvenes que no teme, que desafía a los mayores y para nada se conforma.
Pero la cuestión no es Bruno Rubio, que no deja de ser un melón por abrir. La clave es cuál es el camino que quiere elegir el Sporting. Puede hacer lo que viene practicando el Celta, el Racing de Santander o el Deportivo, entre otros. Por contra, la otra alternativa es la actual en Asturias: la de seguir con esa línea roja contraria a los tiempos que corren, protegiendo a los canteranos de no se sabe qué. Los hay que se estrellan y los hay que sorprenden. Pero hay que apostar por ellos. Está sucediendo en el fútbol y en los deportes profesionales en general.