El esperpento continúa: La doble vara de medir de Íñigo Pérez y del Rayo Vallecano

El técnico rayista defiende la suspensión ante el Oviedo, pero cuestiona la gestión del partido en Butarque, alimentando la sensación de criterios distintos

Imagen
Íñigo Pérez
Sáb, 14/02/2026 - 13:39

Las palabras de Íñigo Pérez en la previa del Rayo-Atlético han vuelto a situar en el centro del debate lo ocurrido hace apenas unos días con la suspensión del encuentro entre el Rayo Vallecano y el Real Oviedo. El técnico franjirrojo fue claro: "Lo de Oviedo se suspendió de manera correcta", aseguró, al tiempo que mostró su sorpresa por la gestión del partido ante el Atlético, cuestionando que se tomara una decisión un jueves para un encuentro previsto el domingo.

El contraste es evidente. En el caso del Oviedo, el partido fue suspendido el mismo día del encuentro, con la expedición azul ya desplazada en Madrid y cientos de aficionados en viaje o en las inmediaciones de Vallecas. Íñigo Pérez reconoció que, al pisar el césped el día anterior, ya intuía que el partido no se iba a disputar. Sin embargo, la decisión oficial no llegó hasta horas antes del inicio, una gestión que generó malestar institucional y organizativo en el club asturiano.

En cambio, para el Rayo-Atlético, LaLiga optó por una solución distinta: auditoría técnica, inspección previa y traslado a Butarque manteniendo fecha y hora. El propio técnico del Rayo señaló que el partido "se podía haber jugado en Vallecas" y cuestionó los tiempos de la decisión, pero lo cierto es que en esta ocasión sí hubo estadio alternativo y margen organizativo suficiente para evitar un nuevo aplazamiento.

Ahí es donde emerge la comparación inevitable. En el encuentro ante el Oviedo no se habilitó una sede alternativa, pese a que la normativa permite explorar soluciones cuando la seguridad del terreno de juego está comprometida. El duelo fue aplazado sin ofrecer esa vía intermedia, generando un perjuicio deportivo, logístico y económico que el club carbayón ya ha anunciado que reclamará por las vías correspondientes.

Las declaraciones de Íñigo Pérez introducen un matiz relevante, considera correcta la suspensión ante el Oviedo, pero cuestiona los tiempos y procedimientos del partido frente al Atlético. Es decir, el propio técnico admite que las situaciones no fueron gestionadas de la misma forma. Y ahí reside el debate de fondo, no tanto la decisión de proteger la integridad física de los futbolistas (prioridad indiscutible) sino la coherencia en los criterios aplicados.

El traslado a Butarque confirma que el problema del césped de Vallecas no era coyuntural. Si el terreno no reunía garantías suficientes para disputar el partido ante el Atlético, tampoco las reunía días antes frente al Oviedo. La diferencia estuvo en la respuesta organizativa.

En el fútbol profesional, la seguridad debe ser innegociable. Pero también lo deben ser la igualdad competitiva y la previsión. Y cuando dos situaciones prácticamente consecutivas reciben tratamientos distintos, la sensación de arbitrariedad resulta inevitable.