El precedente que inquieta al Oviedo
Tras vencer al Valencia, el equipo azul vuelve a medirse al Levante en un contexto similar al de la primera vuelta, cuando la reacción no tuvo continuidad y acabó en derrota en el Tartiere
LA LIGA
El Real Oviedo ya ha vivido esta historia. La última vez que el conjunto azul logró una victoria ante el Valencia, el siguiente paso en el calendario fue un duelo ante el Levante. El escenario era el mismo que ahora: ilusión renovada, sensación de reacción… y una oportunidad para encadenar dos triunfos. Pero el desenlace fue muy distinto al esperado.
Aquel partido, correspondiente a la jornada ocho, acabó con un 0-2 en el Carlos Tartiere que frenó en seco cualquier intento de crecimiento. El equipo dirigido entonces por Veljko Paunović llegaba tras una remontada en Mestalla que parecía marcar un punto de inflexión, pero no logró dar continuidad a esas sensaciones.
El Oviedo salió con energía, con Hassan como uno de los jugadores más activos en el arranque, pero el partido fue girando poco a poco hacia el lado visitante. El Levante golpeó primero con un tanto de Carlos Álvarez, en una acción protestada por los locales, y supo gestionar la ventaja ante un Oviedo que, pese a intentarlo tras el descanso, no encontró el camino del gol.
Ni la entrada de jugadores como Ilyas Chaira, Santi Cazorla o Fede Viñas logró cambiar el rumbo del encuentro. De hecho, cuando el equipo azul rozaba el empate, con un remate de Carmo y un disparo de Chaira al palo, el Levante sentenció el choque con el 0-2, obra de Etta Eyong, tras un rechace de Aarón.
Aquel resultado tuvo consecuencias inmediatas. Fue el último partido de Paunovic al frente del equipo, marcando el final de una etapa que no terminó de arrancar. En el banquillo visitante se encontraba entonces Julián Calero, en un Levante que también ha vivido cambios desde entonces.
Meses después, el contexto ha cambiado por completo. El Oviedo llega ahora al duelo ante el conjunto granota tras imponerse de nuevo al Valencia, pero con otro técnico al mando, Guillermo Almada, y con una versión más competitiva y reconocible. También el Levante presenta una realidad distinta tras su propio relevo en el banquillo.
El precedente, sin embargo, está ahí. El fútbol ya le enseñó al Oviedo que ganar al Valencia no garantiza nada. Ahora, el equipo azul tiene ante sí la oportunidad de demostrar que esta vez la historia puede ser diferente.