La sorpresa de Mamadou Loum
El centrocampista senegalés ha irrumpido con fuerza y rendimiento en los planes de Nicolás Larcamón. Su buen nivel a estas alturas está por encima de lo esperado
RSG.
Mamadou Loum está siendo una de las notas positivas del Sporting de Gijón en este inicio de temporada. El senegalés reapareció en Tenerife tras prácticamente 300 días sin jugar por una grave lesión. No solo cumplió en un momento de máxima tensión competitiva, sino que incluso elevó el nivel del centro del campo para retener el resultado con cierta comodidad. Sus minutos contra el Girona en la última jornada también dejaron un poso interesante.
Ya casi lleva más minutos de juego en estos dos últimos encuentros que a lo largo de la pasada campaña, en la que apenas pudo participar en cinco jornadas. Tuvo problemas musculares que le mantuvieron fuera del grupo, no tuvo continuidad y cuando se disponía a competir en el sexto encuentro cayó lesionado durante el calentamiento de la eliminatoria de Copa contra el Caudal de Mieres. Rotura del tendón de aquiles. Casi nada.
Desde entonces, el senegalés se ha marcado el objetivo de justificar su fichaje, de cumplir su contrato, dejar un buen sabor de boca y por qué no hacer carrera en Gijón. Al fin y al cabo solo tiene 29 años. Un deseo que comparte con el Sporting. Por eso no le incluyó en la lista descartes que publicó a primeros del mes de junio pasado.
A pesar del contexto, marcado por las complicaciones, el '21' rojiblanco le está dando la vuelta a su situación. No solo está siendo un futbolista útil, sino que incluso está exhibiendo un mejor nivel en comparación al que ofreció la campaña pasada. Su papel confirma que la plantilla rojiblanca ha ganado recursos, banquillo y que, salvo ante los todopoderosos como el Girona, tiene argumentos para competir en igualdad de condiciones y resolver partidos con la aportación de su banquillo.
La sorpresa en Mareo
Al margen sus acreditaciones prestaciones, las que ya mostró en Portugal o incluso con el Alavés en Primera división, Loum está siendo una sorpresa agradable para quienes confeccionaron la plantilla. En los planes de los gestores no entraba a estas alturas un rendimiento tan parejo al del resto de sus compañeros, sin evidencias de falta de ritmo e imponiéndose en muchos de los duelos del centro del campo.
A su vez, Loum proyecta confianza como con su arranque ante el Girona con un disparo lejano impropio de su fútbol. El senegalés, eso dicen en Mareo, ha aprovechado su larga recuperación para corregir otros tipo de problemas y revivir su mejor tono físico. Y no solo se ha ganado la confianza del vestuario y de Larcamón, sino que también la de su afición.