Almada continuará "pase lo que pase" la próxima temporada en el Oviedo
El presidente confirma la continuidad del técnico incluso en caso de descenso, respalda a Lleida y Suárez y sitúa la ciudad deportiva como pilar de un modelo a largo plazo
KILLER ASTURIAS
Martín Peláez lanza un mensaje de estabilidad en uno de los momentos más delicados de la temporada del Real Oviedo. El presidente azul, en una entrevista concedida a La Nueva España, no solo respalda a Guillermo Almada, sino que dibuja un escenario de continuidad total en el proyecto, independientemente del desenlace deportivo.
La apuesta por el técnico uruguayo es firme. "Sí", responde sin rodeos cuando se le cuestiona por su continuidad. Y va más allá: "Pase lo que pase, esa es la idea tanto de Jesús como del Grupo". Un respaldo que no entiende de categorías y que fija a Almada como pieza central del futuro azul, salvo que se produzca una situación excepcional o una decisión del propio entrenador.
El mensaje no se queda ahí. Peláez también proyecta esa estabilidad en otras áreas sensibles, especialmente en la dirección deportiva. En un momento en el que figuras como Agustín Lleida y Roberto Suárez generan un notable desgaste en parte de la afición, el presidente confirma su continuidad; ambos seguirán formando parte de la estructura del club. Eso sí, con matices. El Oviedo quiere reforzar el área de scouting, actualmente muy limitada en comparación con otros equipos, y ampliar su red tanto a nivel nacional como internacional.
En paralelo, el dirigente insiste en que el proyecto trasciende lo inmediato. Incluso en el peor escenario, el plan no cambia. "Si nos toca descender y volver a remar, lo haremos y regresaremos", afirma, reforzando la idea de que el camino marcado no depende de una temporada. Una línea que encuentra su principal símbolo en la futura ciudad deportiva.
La inversión, estimada "entre 30 y 40 millones de euros", se plantea como uno de los grandes legados del Grupo Pachuca en Oviedo. Un proyecto que se ejecutará por fases, con financiación mixta y bajo criterios de sostenibilidad económica. Más allá de su impacto deportivo, la ciudad deportiva actúa también como una declaración de intenciones; el Grupo no contempla una salida a corto plazo. Una inversión de ese calibre implica arraigo.
Peláez también mira hacia dentro. Reconoce errores en la planificación, especialmente el regreso de Luis Carrión, una decisión que asume como propia y cuyo impacto en el entorno no supo medir en su momento. A ello suma las dificultades propias de un recién ascendido, la inexperiencia en la categoría, las limitaciones presupuestarias y un mercado exigente que condicionó la confección de la plantilla.
Pese al contexto, el discurso mantiene un tono de resistencia. El presidente apela al carácter del oviedismo para afrontar el tramo final del campeonato, con un margen de error mínimo y la necesidad de sumar prácticamente todo. Sitúa la permanencia en torno a los 38 puntos y subraya que el equipo debe competir "cada partido, cada balón, cada jugada".
Todo ello en un año marcado por el centenario del club. Una fecha simbólica que llega en medio de la exigencia y el desgaste, pero también como recordatorio de la fortaleza histórica de una entidad que, como reconoce el propio Peláez, "ha sobrevivido gracias a su gente".