Cuando todo pintaba bien en el Oviedo, ahora esto...
La dura derrota en Sabadell significó un jarro de agua fría para los azules, que llegaban tras una buena racha de puntos y unas sensaciones al alza
LA LIGA
Con siete puntos de los últimos nueve en juego. Así se plantaba el Real Oviedo en Sabadell, deseoso de continuar estirando su racha tan positiva de resultados. Después del tropiezo frente al Leganés en la segunda jornada, los carbayones se arremangaron y consiguieron empezar a sembrar el optimismo entre su gente. Los de Calero ganaron al Albacete (0-1), sumaron un meritorio empate ante el Burgos (0-0) con un futbolista menos durante buena parte del partido y luego golearon al Valladolid (0-3) en Pucela. Todo parecía encauzarse tras un arranque con dudas en el Carlos Tartiere.
Sin embargo, llegó el Sabadell y derrumbó el castillo de naipes azul. En su versión más desdibujada, el Oviedo abrió de par en par sus compuertas y allanó el camino de un rival que puso más sobre el terreno de juego. Se vio desde el primer minuto y no cesó hasta el pitido final. Los de Ferrán Costa consiguieron derribar una muralla que parecía consolidada.
Hasta ese partido en la Nova Creu Alta, el Oviedo tan solo había encajado un gol, el que marcó Gharbi con el Lega en la segunda jornada liguera. Desde entonces, los de Julián Calero fueron levantando una fortificación que permitió a los carbayones encadenar tres partidos sin encajar frente al Albacete, Burgos y Valladolid. Una circunstancia que posicionaba a los azules como la mejor defensa de Segunda en las cinco primeras jornadas ligueras: solo un gol recibido en 450 minutos.
Cuando todo pintaba bien en el Oviedo, los tres goles encajados en Sabadell harán que, como mínimo, Calero inspeccione la retaguardia de cara al derbi asturiano del domingo. En las últimas tres jornadas, el técnico azul fue alternando nombres en los laterales, por lo que hasta última hora será una incógnita quién ocupara cada una de las bandas de la defensa carbayona.
Sin embargo, esto no fue así en el eje de la retaguardia. Con David Costas lesionado, Carlos Domínguez y Dani Calvo fueron los utilizados por delante de Escandell. Una apuesta que salió bien frente al Burgos y Valladolid, pero que no cuajó en Sabadell. Ahora que Costas ya está recuperado, el central vigués toca a la puerta de Calero para pedirle paso en el partido ante el Sporting de Gijón. Será el transcurso de los entrenamientos lo que marcará la decisión del técnico azul.
Con independencia de los nombres que formen el once frente al Sporting de Gijón, lo que buscará Calero es recuperar esa identidad que parecía ir adoptando en los últimos encuentros antes de su visita a Sabadell. Es decir, la de un equipo rocoso y difícil de hacerle daño, tal y como se vio en jornadas anteriores. Con el duelo de máxima rivalidad a la vuelta de la esquina, ahora el técnico del Oviedo quiere que esa fragilidad mostrada en la Nova Creu Alta se convierta en un espejismo.