Orlegi no lo vio venir
Tras una serie de medidas exitosas en cuanto a la recaudación por abonados y ticketing, la empresa mexicana ha cometido su primer gran error de cálculo
Luis Manso
Es difícil afirmar que a Orlegi Sports se le estén atragantado los ingresos desde su llegada en el verano de 2022. El aumento de estos y su progresión ascendente es una realidad incontestable. La propiedad ha generado más patrocinios, líneas de negocio y, sobre todo, ha multiplicado el gasto que el aficionado del Sporting de Gijón hace en su equipo. Lo que no ha tenido en cuenta es que todo tiene un límite.
No lo vio venir. La entidad asturiana creyó que el día del club frente al Deportivo iba a ser una medida más para aumentar sus cifras. Se equivocó. También se relajó. Desde la reacción hostil y la amenaza de plante, el club ha repetido en muchas ocasiones que el suplemento para el abonado ya había sido advertido el verano pasado. En Mareo, Washington y México no entienden por qué la afición ha dicho basta.
Para tratar de comprenderlo tiene varias teorías. Una de ellas señala al interés de los primeros promotores del boicot. Por contra, ninguna de ellas apela al límite de la paciencia que se ha destapado con la enésima medida de recaudación. Anunciar o advertir con antelación no evita el rechazo si la medida no es justa.

En cualquier caso, a pesar del sentir mayoritario, Orlegi sigue firme en su convencimiento. Tanto que con comunicados o reuniones con posados surrealistas ha tratado de explicar lo que para ellos es una realidad aplastante. Convocar a la parte que reclama y ofrecer solo palabras nunca es una buena idea. Una huelga jamás se desconvoca sin contramedidas.
Al margen de la imagen dantesca que puede dar El Molinón este sábado, lo que a la 'Organización' probablemente más le duela es el resultado del quincuagésimo taquillazo que tenía preparado. Podrá vender muchas entradas a la afición del Deportivo, nada baratas por cierto, pero habrá dejado de ganar otro buen pico de sus abonados. Y eso sí es una mala gestión empresarial. El fin ya no justifica los medios.
Hubo tiempo para rectificar. Tras el rechazo masivo, el suplemento podría haber sido de 10 euros, incluso 15, pero mantuvo los 22. También, como aseguraba que la marcha atrás era poco menos que un suicidio presupuestario, podría haber ofrecido gratis para sus socios una hipotética primera fase de play off. La promoción no está presupuestada. Tampoco que Orlegi dé marcha atrás tan fácilmente. Por lo visto parece que le gusta insistir hasta que el daño es mayor. Buena prueba de ello es Ignacio Jeraldino o Jordy Caicedo.

Además, al error se suma la relajación. La propiedad creía tanto en la sumisión de una afición cegada por unos colores que pensó que no tenía capacidad de rebeldía. Por eso da la impresión que despachó el día del club en una reunión de media hora. No introdujo novedad alguna como, por ejemplo, una rebaja por antelación de compra, bonificación a futuro... Nada. 22 euros y a El Molinón. Poco o nada se lo trabajó.
Y lo peor de todo pueden ser las consecuencias. Lo del sábado apunta a una oportunidad perdida, así como a una fotografía para el olvido sin demasiada trascendencia. Otra cosa es lo que pueda pasar de aquí en adelante. Orlegi menospreció el desgaste que ya existía. No reparó que del deterioro a la ruptura hay a veces un 'detalle' como este día del club. Lo mismo sucede a la inversa. Un pequeño gesto de empatía y agradecimiento ayuda a evitar una ruptura que ya en el pasado alejó a muchos fieles de su asiento en El Molinón.