El final más feliz: De las lágrimas de Bastón a los fuegos artificiales en Oviedo

La afición azul celebró junto a la plantilla de Luis Carrión la clasificación para el play off. El festejo no solo tuvo lugar en Eibar, también en el aparcamiento del Carlos Tartiere

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Oviedo
Lun, 03/06/2024 - 15:48

Apenas unos minutos sobrepasaban de las 8 de la tarde cuando la afición del Real Oviedo celebró como nunca se recuerda un gol que no era de su equipo. Ese tanto no se produjo en Ipurúa, escenario donde jugaba el conjunto de Luis Carrión, sino en Villarreal. El filial groguet, descendido a Primera RFEF, rompió con la lógica del fútbol y dejó 'KO' a un Racing de Santander que, al igual que los carbayones, peleaban por la promoción de ascenso.

Este gol de Víctor Moreno sacudió a la afición racinguista y acaloró a la hinchada oviedista, tanto la desplazada a Ipurúa como la que animó desde la capital del Principado. En Eibar, más de 300 aficionados presenciaron desde el estadio un final que nunca olvidarán, aunque fuera con derrota de su equipo. Fuera del campo, muchos aficionados azules sin entrada alentaban a los de Luis Carrión. Y los hubo hasta que alquilaron un balcón de un edificio colindante para ser testigos de la alegría que más tarde vivirían. Antes del partido fue cuando todos confluyeron para animar al equipo oviedista en su entrada al estadio y formar un recibimiento que nada desmerece a los vividos en Oviedo.

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Afición Oviedo

 
Confirmada la derrota del Racing de Santander a través de los transistores, la felicidad fue suprema en Eibar. Desde un manteo a Santi Cazorla, que siguió con nerviosismo la evolución de la jornada junto a David Costas en uno de los palcos, hasta las lágrimas de felicidad de Borja Bastón, capitán de los azules, dentro del vestuario. Entre medias, la caseta azul volvió a entonar el 'Sweet Caroline', canción fetiche de la plantilla carbayona.

Después de abandonar Eibar, el autobús de la primera plantilla llegó a las 2 de la mañana al Carlos Tartiere, donde esperaban cientos de aficionados del Real Oviedo para recibir con honores al equipo de Luis Carrión. Hubo de todo: bengalas, fuegos artificiales y hasta una invasión al aparcamiento subterráneo del estadio. En definitiva, horas de tensión en muchos focos que desembocaron en la mayor alegría en muchos años. El Oviedo ya empezó a jugar la eliminatoria frente al equipo armero.