Las notas del Sporting: A uno en especial se le sigue pidiendo más
El Sporting volvió a competir lejos de El Molinón, pero no fue capaz de generar fútbol en el Carlos Belmonte y le faltó atrevimiento para ir a por los tres puntos
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El punto conseguido por el Sporting de Gijón en el Carlos Belmonte se valora desde un prisma más positivo que negativo con el paso de las horas. Los rojiblancos hicieron méritos para llevarse la victoria, pero le faltó lo que le suele faltar. Falta de puntería, determinación y fútbol. De eso estuvo escaso el Sporting en Albacete. Dentro del once titular, la figura de César Gelabert sigue siendo objeto de análisis. El palentino no está consiguiendo sacar a la luz la gran versión que mostró jornadas atrás. Pese a ello, o a no contar con Otero, el Sporting no se fue de vacío. En Killer Asturias analizamos la actuación individual de los jugadores del Sporting.
El once inicial
Rubén Yáñez (5): Pocas veces estuvo tan poco exigido en un partido fuera de casa. El Albacete no le buscó mucho. Sí que tuvo que estar atento en los saques de banda largos. Adivinó el penalti, pero se le coló por debajo.
Guille Rosas (6): Menos atinado, igual de intenso que otras ocasiones. Volvió a ser un buen recurso para el ataque con continuas intentonas de pisar línea de fondo. No se entendió tanto con sus compañeros. Volvió a buscar el gol.
Diego Sánchez (6): Cambio de posición nuevamente. Empezó con dudas, pero fue calibrándose en el partido. La segunda parte fue muy positiva. Nada como su actuación junto a Cuenca.
Pablo Vázquez (6): Mérito por no estar al 100% y cumplir igualmente. El central de Gandía ejerció un buen papel en Albacete, con contundencia y con pocas fisuras.
Brian Oliván (5): Su partido menos acertado en ataque está lejos de ser un mal partido. Eso ya dice mucho de un futbolista. Le costó llegar con claridad. Tuvo la ocasión más clara en un balón muerto dentro del área que tenía que haber sido gol.
Manu Rodríguez (6): De menos a mucho más. Empezó el partido sin participación, al igual que Nacho. En la segunda parte dio un paso al frente y volvió a asumir timón del equipo. Se atreve con todo.
Nacho Martín (5): Más desapercibido. En la primera parte y en lo que jugó de la segunda, le costó dejar su sello en el partido. Tiene que ofrecerse más para entrar en juego. Bien en labores defensivas.
Corredera (6): Volvió a ejercer un partido intenso de mucho recorrido. Incuestionable. En ataque no tiene la llegada que demostró en las primeras jornadas.
Gelabert (4): Se le pide más. Es injusto con él, pero ha demostrado ser capaz de marcar diferencias en la categoría. El cambio de posición le está lastrando. También los rivales le atan más en corto. Pero cuando se ubicó en la mediapunta, recuperó su juego. Una labor de Borja Jiménez es sacar todo el jugo posible a César.
Dubasin (6): Penalti y gol. A Dubasin no le preocupan los números, pero no para de ampliarlos. Se dejó caer varias veces por el área. Ganó duelos aéreos y dio aire al equipo en la segunda parte.
Ferrari (5): No estaba siendo un mal partido de Andrés. En la primera parte marcó –anulado por fuera de juego suyo al taponar un tiro de un compañero– y tuvo dos disparos más. Tiene valentía y desparpajo. Como buen delantero, su rol no es defender. Se llevó puesto a Pacheco. Fue el primer cambio y sorprendió.
Los cambios
Gaspar Campos (5): Le dio algo al equipo. No está a su 100% y se notó en alguna arrancada. En la derecha brilla y aparece menos.
Pablo García (5): Le dio aire a la banda en lugar de Oliván. Llegó y generó alguna que otra situación interesante.
Queipo (5): El cambio que menos dejó su sello en el partido. No apareció en labores ofensivas más allá de varias acciones peleadas por la banda.
Justin (S.C): Sin tiempo para grandes alardes.
El entrenador
Borja Jiménez (5): Tuvo que variar el planteamiento sobre la marcha. Se le desconectó el equipo en la recta final de la primera parte y lo pagó. Tocó tirar de las orejas al descanso. La elección de cambios tuvo un poco de todo. Lo que es incuestionable con Borja es que el equipo no es inferior a los rivales. A eso toca agarrarse.