De Mestalla al Tartiere: 123 días esperando una victoria

Desde el triunfo ante el Valencia del 30 de septiembre, el Real Oviedo encadenó cambios en el banquillo, decisiones polémicas y muchos días sin ganar hasta reencontrarse con los tres puntos en casa, con Cazorla y su afición como puntos de apoyo

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Gol Real Oviedo
Dom, 01/02/2026 - 14:40

El Real Oviedo volvió a saborear una victoria 123 días después de la última vez que lo había conseguido. Hay que remontarse al 30 de septiembre de 2025, cuando el equipo azul se impuso por 1-2 al Valencia en Mestalla, para encontrar el anterior triunfo. Aquel día, Danjuma adelantó a los locales en la primera mitad, pero el partido dio un giro tras el descanso; Aarón Escandell detuvo un penalti al propio Danjuma, Luka Ilic firmó el empate y, poco después, Salomón Rondón culminó la remontada. Sería la última alegría hasta la victoria lograda este 31 de enero de 2026.

A partir de ahí, el camino fue cuesta abajo. En la jornada 8, tras la derrota ante el Levante, Veljko Paunovic fue destituido. El club apostó entonces por el regreso de Luis Carrión, una decisión que generó una fuerte división social y que tampoco encontró respuesta sobre el césped, el Oviedo no ganó ninguno de los ocho partidos con Carrión al frente, una etapa que terminó con la dura goleada encajada en el Sánchez Pizjuán (4-0).

El siguiente movimiento fue la llegada de Guillermo Almada, otra decisión discutida en su momento por proceder del Real Valladolid, décimo clasificado en Segunda división con un balance de seis victorias, seis empates y seis derrotas. Con el técnico uruguayo, el equipo comenzó a mostrar signos de reacción y a acumular méritos, aunque sin premio inmediato: empates ante Celta, Alavés y Betis, y derrotas frente a Osasuna y FC Barcelona, en un contexto en el que Santi Cazorla permanecía en un segundo plano.

Durante todo ese periodo, el Oviedo compitió más de lo que puntuó, acumuló frustración y fue perdiendo margen, pero mantuvo una idea, seguir intentándolo. Ayer, por fin, todo cambió. La victoria ante el Girona puso fin a una sequía de cuatro meses y un día, cerró una de las rachas más duras de la temporada y devolvió al equipo la sensación de que, pese a todo lo vivido desde Mestalla, todavía está a tiempo de pelear.

Y no fue un detalle menor que el final de esa larga travesía llegara en el Carlos Tartiere y con Santi Cazorla como figura central. El capitán, que había vivido semanas de silencio y minutos contados, apareció cuando el partido pedía pausa y personalidad, ordenó al equipo desde el balón y volvió a conectar con una grada necesitada de referentes. En un estadio dividido entre la protesta y la esperanza, el Oviedo encontró en su futbolista más simbólico el hilo del que agarrarse para creer de nuevo.