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LA SIRENA

El nuevo escenario de Santi Cazorla

La ausencia de minutos en Mendizorroza y su rol reciente invitan a leer su situación desde el contexto y no desde el nombre

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Cazorla
Mar, 06/01/2026 - 09:48

La ausencia de Santi Cazorla sobre el césped de Mendizorroza no pasó desapercibida. El capitán del Real Oviedo se quedó sin disputar ningún minuto en Vitoria y, una semana antes, en el estreno de Guillermo Almada ante el Celta, había ingresado en el minuto 82, ya con poco tiempo para mostrar su fútbol. Dos citas consecutivas con un protagonismo reducido que invitan a mirar más al contexto que al nombre propio.

La temporada de Cazorla hasta ahora ha sido irregular en cuanto a continuidad, aunque no tanto en presencia. Ha participado en 11 partidos de 18, con cuatro titularidades y algo más de 430 minutos acumulados. Números que dibujan un rol intermitente, muy condicionado por las lesiones, el desarrollo de los encuentros y por el plan de partido elegido en cada jornada. 

En ese sentido, no es casualidad que el momento en el que el centrocampista de Fonciello se sintió más importante coincidiera con la etapa de Luis Carrión. Con el técnico catalán, el Oviedo buscó con mayor insistencia el control a través del balón, la circulación paciente y la atracción de rivales para encontrar ventajas entre líneas. Un escenario más propicio para un futbolista que marca diferencias desde la pausa, la lectura y la calidad en espacios reducidos.

El actual contexto es distinto. El Oviedo se mueve ahora en partidos de máxima exigencia física, con presión alta, duelos constantes y tramos largos de ida y vuelta. En Mendizorroza, además, el encuentro estuvo marcado por el desgaste, las transiciones rápidas y la gestión de esfuerzos, especialmente tras la expulsión de Fede Viñas. En ese guion, las decisiones desde el banquillo priorizaron piernas, energía y sostén colectivo.

Nada de eso invalida el papel de Cazorla. Simplemente lo sitúa en otro plano. Su influencia no desaparece, pero queda ligada a escenarios concretos; partidos más controlables, momentos de pausa o situaciones en las que el equipo necesite ordenar el juego y ganar claridad con balón. La suplencia en Vitoria no fue un mensaje de fondo, sino una foto puntual del tipo de partido que se estaba jugando.

El calendario ofrecerá nuevos contextos y nuevas lecturas. En un Oviedo que busca estabilidad y soluciones, la gestión de un futbolista como Cazorla pasa por elegir el momento adecuado. Porque hay partidos que se ganan con intensidad y otros que necesitan pausa.