El 'Tamudazo' de Insua: De la complicidad de El Molinón a las ganas de Roque Mesa

El gol del defensa del Sporting recordó al tanto conseguido por el delantero del Espanyol en la final de Copa del Rey en el 2000

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Gol Zaragoza
El banquillo del Sporting celebra el gol de Insua
Dom, 15/10/2023 - 09:45

En el momento de máxima locura, El Molinón supo guardar la calma. Muchos desde la grada vieron agazapado a Pablo Insua tras la figura de Poussin. Antes de que el portero echara el balón al suelo, el estadio guardó calma. No quiso gritar. No había que levantarle las orejas al portero. Una vez que posó el balón en el suelo ante los desesperados intentos de sus compañeros de hacerle ver que no era la mejor idea, El Molinón estalló. Todo por la picardía de Pablo Insua. 

El central gallego volvió a ser el héroe del sportinguismo en el tiempo de descuento. Tras conseguir la victoria ante el Tenerife, el Zaragoza se convertía en su nueva víctima. Hacía las labores de palomero ya. El gallego ya no bajaba a defender en busca del empate. Y aprovechó el error más viral del año en Segunda división para marcar emulando uno de los goles más clásicos de la historia del fútbol español. 

"Fue pura intuición. Vi que el portero no miraba para atrás y pensé que podía ser una opción (...) Lo había visto hace mucho tiempo a Tamudo meter ese gol. Se dio y gracias a Dios puede hacer gol", explicaba el gallego. El gol al que hace referencia es el tanto conseguido por el gran delantero del Espanyol en la final de la Copa del Rey de 2000. En aquel encuentro contra el Atlético de Madrid, el meta colchonero Toni se disponía a sacar desde su área mientras botaba el balón en el suelo. Uno de esos botes lo aprovechó Tamudo para meter la cabeza, robar el balón y marcar el gol después de regatearle. Un tanto en el que se 'inspiró' Insua para empatar el partido. 

El Sporting se aprovechó de una situación que, hace menos tiempo, le corrió en contra. En la temporada 2006-2007, el conjunto gijonés visitaba el Carlos Belmonte. Ya en la segunda parte y con el marcador en contra, Roberto Fernández echaba el balón al suelo para sacar. Pablo García aprovechó el regalo y le bastó con llevar la pelota al fondo de la red. Un regalo que el portero gallego achacó a que pensaba que el árbitro había decretado falta y tenía que sacar el balón desde el césped. Un error que se asemeja a lo vivido ayer. 

No estaba acostumbrado Pablo Insua a hacer cosas así. Por su cabeza pasaron muchas cosas en muy poco tiempo, como el propio central reconocía en zona mixta. "Tengo una sensación extraña y llegue a pensar que era fuera de juego si se la daba a Campuzano", explicaba entre risas. No lo hizo, optó por asumir la responsabilidad y marcar el gol con algo de fortuna, colándose la pelota entre las piernas de un abatido Poussin. 

En la celebración del gol, se pudieron ver las ganas inquebrantables de este equipo. Insua, fruto del momento y de la histeria colectiva, corría hacia el córner para celebrar el empate. Rápidamente le sepultaban entre abrazos todos los miembros del banquillo. Pero no era una celebración completa. Gaspar y Campuzano habían corrido para coger el balón y sacar rápido de centro. Roque Mesa corría hacia la celebración para echar a la gente del campo. "Tres minutos quedan", gritaba el canario. No pudo completar la gesta el Sporting pero volvió a demostrar que es complicado vencer a este equipo en cuestión de creer.