¿Y ahora qué, Oviedo?
El centenario llega en un momento delicado y el Tartiere marcará el tono de una jornada impulsada por Cazorla y Esteban para unir al oviedismo
La Liga
El Real Oviedo se prepara este sábado para celebrar su centenario con el acto más multitudinario de todos los programados. Una jornada pensada para mirar al pasado y reforzar la identidad del club, pero que llega en un contexto que inevitablemente abre una pregunta. ¿Qué ambiente acompañará al oviedismo en un día tan señalado? El partido de leyendas entre los Amigos de Santi Cazorla y los Amigos de Esteban, plato fuerte del sábado, será también un reflejo del momento que vive la entidad.
La cita arrancará a las 13:00 horas en los aledaños del Carlos Tartiere, con la plantación del carbayu a cargo de Pelayo Sánchez y la inauguración de las puertas 7, 13, 17 y 26. Desde ahí, la jornada irá creciendo hasta alcanzar su punto álgido a las 18:00 horas con el encuentro de leyendas, antes de prolongarse hasta la madrugada con actuaciones musicales en una celebración diseñada para reunir a varias generaciones de oviedistas.
Además, la entrega del Trofeo Herrerita será otro de los momentos destacados del día. Entre los nominados figuran el exjugador Paulo Bento, la asociación Les Sacaveres y la empleada del club Vicky Rubiera, en un reconocimiento que refuerza el carácter simbólico de un centenario que mira al pasado para reforzar su identidad.
Pero más allá del programa, el foco también estará en la grada. La temporada, marcada por la tensión clasificatoria y el desgaste en la relación entre una parte de la afición y la propiedad, sitúa el ambiente en el Tartiere como una incógnita. En un día señalado para la celebración, el oviedismo tendrá la oportunidad de expresarse en un escenario distinto al habitual.
Ahí reside una de las claves de la jornada. Porque el evento nace desde figuras que representan justo lo contrario al conflicto. Santi Cazorla y Esteban son dos símbolos del oviedismo, dos referentes que conectan generaciones y que han impulsado una cita pensada para unir, no para dividir. Su presencia sitúa el foco en lo que el club ha sido y en lo que representa para su gente.
El centenario llega en un momento exigente, con el equipo inmerso en la pelea por la permanencia y con un clima social que ha ido acumulando desgaste a lo largo de la temporada. Sin embargo, la historia del Oviedo también está marcada por su capacidad para sobreponerse a los momentos más difíciles, siempre de la mano de su afición.
El sábado será, en ese sentido, algo más que un partido de leyendas. Será una celebración de la memoria, pero también una fotografía del presente. Un día para recordar lo que fue el club y, al mismo tiempo, para observar qué Oviedo quiere proyectar su gente en uno de los momentos más simbólicos de su historia.
Porque el Oviedo llega a su centenario con una pregunta abierta. Y la respuesta, como casi siempre, estará en el Tartiere.