La profunda reflexión de Miguel Ángel Ramírez que gustará a muchos

El extécnico del Sporting de Gijón valoró su etapa en el conjunto rojiblanco, ahondando en muchos puntos de los que se habló durante su año y medio en Mareo

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Miguel Ángel Ramírez
Miguel Ángel Ramírez, durante un entrenamiento en Mareo.
Mié, 11/02/2026 - 16:55

En el corazón del sportinguismo, siempre habrá un hueco para Miguel Ángel Ramírez Medina. El entrenador canario fue uno de los encargados de volver a enganchar a una afición adolecida por los golpes y conseguir el reto de devolver al Sporting de Gijón a una zona más privilegiada de la clasificación. Con él fue la última participación en el play off de los rojiblancos. De ahí, de la conexión que generó, de todo lo que consiguió enganchar a la gente, el cariño que sigue manteniendo en el sportinguismo no se va. 

Por una para y por la otra. Miguel Ángel Ramírez reconocía seguir muy vinculado al Sporting de Gijón desde su nuevo empleo. Como entrenador del Mälmo sueco, el técnico canario pudo estrenarse en competición continental. Ramírez, desde Marbella, atendió la llamada de Deportes COPE Asturias para pasar la lupa sobre su etapa en el Sporting. Un equipo que, sin duda, le marcó. "Bua", es la primera palabra que sale de la boca de Miguel Ángel cuando fue preguntado por el Sporting. A la hora de explicar su sentimiento rojiblanco, poco más que su última 'experiencia'. Una reflexión que gustará en el lado rojiblanco. 

"El último partido lo ví en mi habitación con mi cuerpo técnico. Y había gente que no era española y que estaban viendo el partido. Se lo decía a un asistente que está. conmigo. Lo que yo siento por el Sporting desde que lo entrene no tengo palabras para explicarlo. Incluso, la animadversión que tengo con el Oviedo no la tengo con el Tenerife. Las Palmas es el club de mi vida, pero no lo entrené. Lo que viví en Gijón es muy grande", rememoró Miguel Ángel. Su etapa se entendió como un proyecto inacabado. 

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"Dí la explicación, otra cosa es que no convezca. En Segunda, los proyectos a largo plazo no existen. Iba a ser muy difícil mejorar lo que habíamos hecho. Por el tiempo que lleva el club en Segunda, las limitaciones de la liga,. Sentía que iba a ser muy complicado el margen de mejora. Y luego la Segunda es muy ingrata. No sé si compensa económicamente lo que se sufre", argumentó Ramírez a la hora de justificar su salida del Sporting y su llegada a Qatar. Antes, un trabajo previo en Mareo que le hizo ganarse adeptos y enemigos. El paso del tiempo pone todo en su sitio. 

"El tiempo que estuve pude ayudar y sumar. Nos tragamos las obras de Mareo. Pero también lo disfrutamos cuando acabaron. A las pocas semanas de empezar a entrenar, pedimos un pedido de material deportivo porque no había o estaba muy viejo. Ese era el nivel del club, más cerca de Primera RFEF que de Primera división (...) Se me criticaba porque iba con un dron o con un iPad. Ahora van todos con esos medios. No es que fuera un iluminado, es que me intentaba adaptar al fútbol actual", quiso recordar un entrenador que puso ilusiones altas con Borja Jiménez, aunque con los pies en el suelo. 

"Hay buen entrenador, buena plantilla. Hay jugadores para luchar por el ascenso hasta el final. pero la Segunda es muy complicada y en estos clubes más todavía", dijo. Sobre Borja Jiménez, con quien comparte agencia de comunicación, solo buenas palabras. "Antes de entrenar al Leganés, contactámos para tomar un café y conocernos. Nuestra relación fue muy cercana, compartimos eventos. Cuando va para el Sporting, me llama y hablamos. Le visité a él y al club", recordó. Un entrenador que llevará el Sporting siempre en su mochila de recuerdos.