Vitoria y el inicio del mercado para medir al nuevo Oviedo

La visita a Mendizorroza llega sin ser una final, pero sí como una prueba clave para comprobar si el equipo de Almada empieza a transformar sensaciones en resultados

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Mendizorroza
Jue, 01/01/2026 - 17:00

El calendario ofrece a veces partidos que, sin ser decisivos, marcan tendencias. La visita del Real Oviedo a Mendizorroza este domingo es uno de ellos. No decide una permanencia ni sentencia una temporada, pero sí puede empezar a definir qué tipo de equipo quiere ser el Oviedo de Guillermo Almada en el tramo decisivo del curso.

El rival será un Deportivo Alavés que llega con algo más de oxígeno. Los vitorianos aventajan en siete puntos a los azules, con 14 goles a favor y 20 en contra, un balance que les permite afrontar el partido sin la urgencia clasificatoria que sí condiciona al Oviedo. Esa diferencia de contexto convierte el choque en una oportunidad clara para los carbayones, más necesitados y obligados a dar un paso al frente.

El empate sin goles ante el Celta dejó sensaciones positivas en el estreno de Almada, con un equipo ordenado, intenso y competitivo, pero también volvió a evidenciar la carencia que arrastra toda la temporada, el gol. Vitoria aparece ahora como el primer examen fuera de casa para comprobar si esa mejora en el juego puede empezar a traducirse en resultados. No se trata solo de puntuar, sino de confirmar una evolución.

En lo deportivo, el técnico uruguayo seguirá trabajando con limitaciones. Nacho Vidal y Ovi Ejaria continúan lesionados, mientras que Nico Fonseca, ya oficializado, está disponible a la espera de ser inscrito cuando el mercado se abra este viernes. En ataque, Thiago Borbas ya se encuentra en la capital carbayona y ha superado el reconocimiento médico, pendiente únicamente de trámites burocráticos. Las salidas ya oficializadas de Salomón Rondón y Brandon Domingues permitirán liberar margen salarial para que ambos refuerzos puedan competir cuanto antes.

Más allá de nombres, el mensaje es claro. El Oviedo no puede seguir conformándose con empates. Necesita una victoria balsámica, de esas que no solo suman tres puntos, sino que refuerzan la fe en una idea. La intensidad y la carga de trabajo que Almada está imprimiendo en los entrenamientos buscan precisamente eso, llegar un punto por encima a partidos como este, frente a rivales sin tanta urgencia, pero igualmente peligrosos.

Vitoria no es una final. Aún quedan 21 partidos por delante. Pero sí es un partido bisagra, de esos que ayudan a saber si el camino emprendido tiene recorrido real o si todavía falta mucho por construir. El Oviedo necesita empezar a responder a esa pregunta cuanto antes.