No es una cuestión de números, sino de fe
El Real Oviedo, colista y sin refuerzos en el último día para el ataque, confiará el gol, una de sus urgencias, a un hambriento Thiago Fernández y los que ya estaban
REAL OVIEDO
Una vez cerrado el mercado de invierno, la sensación con la que se quedó el oviedismo es de cierta decepción. Desde la afición azul se esperaba que el Real Oviedo hiciera un último esfuerzo en las últimas horas para reforzar la parcela ofensiva del equipo de Guillermo Almada, sin embargo, esa incorporación nunca llegó. Jugadores como Pablo García y Cédric Bakambu, del Betis, o Dani Raba, del Valencia, sobrevolaron como posibilidades en los despachos de la entidad carbayona. Sin embargo, ninguno de los tres se movió de su equipo.
Así las cosas, la permanencia del Oviedo se encomienda a la fe. A la fe por Fede Viñas, Haissem Hassan, Ilyas Chaira y compañía. Un bloque que ya viene del año pasado en Segunda división y que se ha vuelto irremplazable para los fichajes de verano y de invierno. En el mercado estival lo intentaron Salomón Rondón, Brandon Domingues, Josip Brekalo y Álex Forés, sin embargo, ninguno fue capaz de hacerse un hueco en el equipo. De hecho, los tres primeros ya son historia del Real Oviedo.
Llegó el frío y Jesús Martínez se fue sin miramientos a por Thiago Borbas, la solución al gol del Oviedo. Por el momento, el uruguayo -sin experiencia previa en el fútbol europeo- no ha formado parte de ningún once y lo visto hasta ahora no parece mejorar lo que había. Un rayo de esperanza sí recae sobre Thiago Fernández, que el otro día ante el Girona ya dio una muestra de lo que podría ofrecer. Salió, dio una asistencia y ahora el oviedismo espera que no baje el pie del acelerador. Otra cuestión de fe, que después de un año parado no aparezcan problemas musculares.
Siendo el Oviedo el equipo con más problemas para hacer gol de Primera división (12 en 22 jornadas) llama la atención que Pachuca no haya destinado más esfuerzos a esta parcela. Quizás es porque esperan que el 'refuerzo' de invierno sea Ovie Ejaria, más tiempo tratándose que entrenando. O que Fede Viñas coja una buena racha y se hinche a meter goles, ojalá sea así. Lo cierto es que no parece que sea una cuestión de confianza en los números, pésimos hasta la fecha, sino de fe. Fe en el olfato de Jesús Martínez y la visión de Rafa Monge, los encargados de diseñar una plantilla que ahora es colista en Primera división.